• Caracas (Venezuela)

Gustavo Roosen

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Gustavo Roosen

Significados de un premio

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El Premio Ortega y Gasset otorgado hace solo unos días por El País de España a Teodoro Petkoff tiene más de un significado. En lo formal es el reconocimiento a la trayectoria periodística de Petkoff, destacando su mayor creación en este campo, el hasta hace poco diario y ahora semanario Tal Cual. En lo sustancial, sin embargo, como consta en el veredicto aprobado por unanimidad por los miembros del jurado, es el reconocimiento a “la evolución personal que lo ha llevado desde sus inicios como guerrillero a convertirse en un símbolo de la resistencia democrática a través del diario que dirige”.

Más allá del reconocimiento personal a Petkoff, el premio otorgado por el diario español representa también una voz de alerta sobre el estado de las libertades en Venezuela, particularmente el de la libertad de expresión. La persecución de la que ha sido objeto el propio Petkoff (presiones oficiales para separarle de la dirección del diario El Mundo, asedio a Tal Cual, demandas y amenazas, prohibición de salir del país) se inscribe en la imposición de un modelo que no tolera las voces disidentes o simplemente diferentes. Frente a ellas, la respuesta oficial ha venido manifestándose con modalidades de represión muy diversas, sutiles unas, directas otras, desde el hostigamiento a los comunicadores y a los medios, su descalificación o desprestigio, imposición de trabas a su libre ejercicio, amenazas veladas o explícitas, hasta finalmente la detención arbitraria o el juicio amañado a líderes opositores.

La política de hegemonía comunicacional impulsada desde el gobierno ha trascendido el control de los medios para convertirse en amenaza o descalificación a cualquiera que desde su posición personal o profesional sostenga un criterio diferente al oficial, ya sea sobre el manejo de la economía, la educación, la cultura o cualquier otro aspecto de la vida nacional. La respuesta no es siempre la prisión, sí la amenaza, la imputación sin pruebas, el desprestigio. Tampoco se da con todos y de manera generalizada, pero se esgrime como herramienta para atemorizar, como instrumento de escarmiento, de aviso.

Cuando el jurado que otorga el premio a Petkoff habla de “la evolución personal que lo ha llevado desde sus inicios como guerrillero a convertirse en un símbolo de la resistencia democrática” alude a una vida de 83 años marcada por la vocación y la pasión política, por la maduración de las ideas, por la capacidad de rectificación y transformación, por la formación profesional, por el ejercicio de funciones públicas y de liderazgo político, por esa determinación de ser leal a sí mismo, a su pensamiento y a sus principios. Una actitud así contrasta, desde luego, con el fanatismo, con la incapacidad para rectificar, con la imposición de un pensamiento único, con la exclusión del otro como sistema, con el apego irracional a esquemas y salidas probadamente fracasadas.

“Este premio no es para mí, sino para los 15 años de Tal Cual y para los muchachos que me ayudaron a hacerlo”, ha dicho Petkoff. Podría haber añadido que es también un llamado a todos para defender las libertades, para negarse a aceptar la imposición y la uniformidad, para valorar la libertad como condición para el ser y el hacer, para convivir en armonía y realizarse como individuos y como sociedad.

El premio a Petkoff llega a tiempo para recordarnos el valor irrenunciable de la libertad y su importancia para construir un país de ciudadanos. Llega a tiempo para advertirnos sobre los peligros del silencio y de la aceptación, sobre la tumba del sometimiento y el acomodo, para recordarnos el muy distinto camino de los pueblos que estiman la libertad frente a aquellos que la niegan o la dejan perder. También para valorar la actitud de quienes han comprometido su acción en la defensa de la libertad de expresión como condición para el ejercicio de una verdadera democracia.

Cuando el 6 de mayo sean entregados los Premios Ortega y Gasset, Teodoro Petkoff no podrá estar en Madrid para recibirlo, pero todos reconoceremos su aporte a una concepción de la vida y de la política en libertad.

 

nesoor10@gmail.com