• Caracas (Venezuela)

Gustavo Roosen

Al instante

¿Culpabilizar o activar soluciones?

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La decisión presidencial de definir un plan de acción para impulsar la producción nacional y reducir la dependencia de las importaciones debería ser recibida, en principio, como positiva. Preocupa, sin embargo, que el anuncio oficial insista en una conducta muy cónsona con uno de los principios de propaganda de Goebbels, el de la transposición, es decir, el adjudicar los errores y defectos propios al enemigo, negar ante la población toda responsabilidad, distraerla del centro del problema ocupándola en la búsqueda de otros culpables, difundir que lo malo que ocurre solo puede ser atribuido al adversario y, ante la evidencia de fallas inocultables, propalar que el adversario no solo tiene los mismos defectos sino en grado acentuado. Esta conducta explica la apelación al discurso preconstruido de la guerra económica y la reiteración en atribuir a otros –el imperio, el empresario, el comerciante, el bachaquero, el contrabandista, el opositor– los fenómenos de inflación, desabastecimiento, escasez, carestía, desorden, especulación, falta de producción, realidades que afectan a los venezolanos y comienzan a inquietar seriamente a los países vecinos, a los propios socios comerciales y al mundo financiero internacional.

Una segunda preocupación surge del medio escogido para definir el plan de acción: el nombramiento de una nueva comisión presidencial. De hecho no es la primera creada en este mismo gobierno y para el mismo objetivo, aunque con diferentes denominaciones, acentos y atribuciones. En febrero de 2014 fue la comisión para la verdad económica. En noviembre de ese mismo año la comisión para impulsar el plan nacional de producción, crecimiento económico y antinflacionario. La falta de resultados, puesta en evidencia por la cruda realidad de una economía en grave crisis, parece dar razón a quienes afirman con cierto cinismo que el mejor recurso para que nada cambie es confiarlo a una comisión.

Más allá de las diferencias políticas, el venezolano corriente agradecería que la designación de la comisión presidencial pudiese significar una honesta búsqueda de soluciones para atender la apremiante necesidad nacional de producir, de generar bienes, de construir una economía fundada en el trabajo, la confianza y la seguridad. Sería positivo si pudiese interpretarse como señal de que el gobierno comienza a percibir la gravedad del problema y ha decidido ocuparse menos de ocultarlo y más de buscar soluciones, diferentes a las ya probadamente fracasadas y diferentes también al artificio político de culpabilizar a otros.

La activación de la economía se ha convertido para todos en un clamor. El gobierno es responsable de impulsarla, comenzando por las empresas básicas bajo su directa responsabilidad, pero atendiendo simultáneamente la totalidad de la economía, la que se construye con la acción de todos, con el fomento del trabajo, el empleo, la empresa. Su responsabilidad es crear las condiciones básicas para animar la producción, más allá de los calificativos de capitalista o socialista.

El cumplimiento de la aspiración nacional de producir más requiere, sin embargo, mucho más que arengas y comisiones. Reclama, para comenzar, una alta dosis de realismo y de honestidad, de liderazgo, de competencia técnica y gerencial, de planificación, de seguimiento y atención a los procesos. Exige la creación de un clima de confianza que anime la participación.

Las soluciones para recuperar la producción nacional solo pueden partir de la aceptación de la realidad, de la capacidad para escuchar, de la voluntad de rectificar, de la decisión de tomar las medidas adecuadas, proponerse resultados y trabajar eficientemente por ellos. El principio de transposición termina por agotarse. De hecho, las encuestas comienzan a demostrar que el argumento de atribuir a otros la propia culpa es cada vez menos atendido, incluso por quienes manifestaban simpatía por el proyecto. La reiteración de esta actitud no solo entorpece las relaciones políticas y sociales sino que anula la posibilidad de encontrar verdaderas soluciones.

nesoor10@gmail.com