• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

Al instante

Otra vez España

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Ciertamente, España es hoy día un país desarrollado lo cual implica en todo caso, una industrialización como nación y un nivel de vida para los españoles tan suficiente como decir que España representa a Europa en un contexto mundial y valedero en forma y en vida ciudadana y democrática. Aun mediando la corrupción de los grandes partidos políticos es un país que ha sabido y conocido su propia historia, y ha ocurrido con suficiencia y dignidad los caminos que le ha correspondido transitar, de allí su posición en el contexto internacional con personalidad y posición clara. Esto lo expreso, en realidad, por dos razones fundamentales, la primera, viví parte de mi adolescencia en ese país, teniendo en consecuencia un afecto especial en pronunciar estas palabras y además, España ha pasado por historias remontadas, de quijotes y de sanchos panzas difíciles y acariciadas por el mundo, donde ella como nación y principalmente como sociedad ha salido airosa de sus problemas y de sus circunstancias.

Después del franquismo y todo lo que ello representó a una España maltratada por la falta de libertad y con altibajos en su economía, que en 1960, España era un país relativamente atrasado en comparación con los demás países de la Europa occidental, supo salir de esa penuria de 40 años con un acuerdo político milagroso, que la historia dará curso de brillantez y forma a Adolfo Suarez como el artífice ideal y programado de conducir a España a la democracia. Fue un esfuerzo impresionante y alentador como ejemplo, para cualquier otro país que transite por caminos parecidos. Unir a franquistas e izquierdistas después de haber sufrido una guerra civil tan horrible y haber logrado que España sea hoy día una democracia es prueba evidente que cuando un país se propone saltar barreras imposibles lo logra. Así veo yo a España.

Lo ocurrido hace unos días con las elecciones para Presidente, preocupa y desalienta a todos aquellos que vemos el mundo como un imaginado sistema de libertades y de democracia y donde las instituciones funcionen y el diálogo y la armonía social sean la directrices obligadas en las altas esferas de aquellos a quienes les corresponde el arte de gobernar. No preocupa el hecho de que el bipartidismo haya sido resquebrajado y que hayan relucido y complementado por dos agrupaciones políticas nuevas como Podemos o Ciudadanos. No, al contrario, ello lo vemos sano y hasta conveniente, si consideramos que los partidos políticos existen para darle contenido a la pluralidad de ideas y a la configuración consensuada de la democracia y más en un país desarrollado como España. Lo que agranda la angustia es que esas nuevas agrupaciones sociales y políticas no se pongan de acuerdo para lograr el modelo a seguir para que sigan creciendo y antepongan sus intereses personales y colectivos, lo cual provocaría, -de hacerlo-  una vuelta al pasado y un golpe demoledor contra todo lo que se ha hecho después de 1976, cuando la democracia retajó de nuevo el sistema común de libertades.

Desde luego, ante esta circunstancia nada alentadora, se propone un gran esfuerzo político para que España quepa en un gobierno de futuro en la representación de todas las tendencias que se expresaron el día 20 de diciembre. Hoy día, no es posible un gobierno plegado solo al Partido Popular o a cualquier otro, eso sería antidemocrático porque el país así no lo quiso. Debe haber en consideración a nuevas perspectivas, un acuerdo mínimo común donde la unidad de España principalmente como nación sea fielmente garantizada, y donde la Constitución siga pareciendo como la conductora de las actuaciones tanto de sus gobernantes  como de  sus gobernados, y donde la libertad de expresión y la libre actuación de los mercados nacionales e internacionales puedan generar confianza con crecimiento y pareciéndose cada vez más a Europa como hasta ahora lo ha hecho. Sabemos de los riesgos que esta propuesta recoge como preocupación legítima en muchos lectores o estudiosos sobre todo cuando se observan las declaraciones desbocadas de determinados políticos españoles, que siempre los hay, cuando ponen como ejemplo, alterar la unidad de España o dando la posibilidad de que ella pueda de una forma u otra dividir el sentimiento del ser español y todo lo que ello ha significado, no solo en España sino en el mundo entero. Pero la democracia, mas como sistema político que como derecho, tiene sus formas de salir de las crisis y dar al traste contra cualquiera sea la desviación propuesta. Estos son los momentos detallados de la historia donde se prueban los pueblos y sus dirigentes. Y España en eso ha sido una maestra, tan solo decir y constatar como por el diálogo y sus consecuencias se salieron de la dictadura a la democracia, nos basta para ser optimistas y pensar que ello va a ocurrir de nuevo. Yo veo desde ya un panorama político donde los partidos PP, PSOE y Ciudadanos suman los votos en el parlamento para que Mariano Rajoy pueda hacer su gobierno con el emblema de la democracia y el progreso por delante. Así lo creo.

gbricenovivas@gmail.com