• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

Al instante

¿Qué es la protesta?

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Es desde luego, combatir con la fuerza de la gente, desde tiempos atrás y más ahora, una Venezuela que se encuentra en el peor momento de su historia política. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo abordar este desconsuelo inmenso que nos atañe a todos los venezolanos y que lo sufrimos diariamente? Trabajar para contrarrestar el régimen y todo lo que ello significa hoy día, luchando contra un gobierno asombrosamente inescrupuloso e inmoral que no escatima esfuerzos de todo orden para mentir y dilatar la entrada a un pensamiento libre y diferente.

Ahora: ¿cómo y qué hacer? Los venezolanos podemos trabajar contra esto en cualquier posición. Desde nuestros hogares, en nuestros trabajos, en nuestros centros de estudios, en los foros, en asambleas de condominio, en reuniones públicas y privadas, en parques y centros de recreación, especialmente en las universidades, en los centros comerciales. Hay que politizar todo, criticando y dando a conocer cualquiera fuera la circunstancia ocurrida que indique la atrocidad de este falaz sistema y gobierno político. Lo peor que podemos hacer es lamentarse resignadamente de lo que ocurre sin proponer nada, quejarse es una mala conseja, todo el día expresando que a uno lo van a asaltar o matar en la calle. Esto, además de complacer al régimen –porque eso lo consiguen que es tener miedo– enloquece sistemáticamente al venezolano y lo hace pesimista y proclive e insensible frente a la manifestación pública que invita al contrario, a la protesta pacífica, efectiva y constitucional. Escribir en los medios de comunicación –si se tiene la oportunidad de hacerlo– explicando lo que significa la democracia como mejor medio de situación colectiva para la gente y aborreciendo la autocracia y la dictadura como la peor expresión moderna de una sociedad que pretenda avanzar y poseer un mejor destino.

La protesta de calle es más necesaria hoy día que nunca, atendiendo al clamor nacional de ir contra el incapaz que nos gobierna y alentar al país de la necesidad de un cambio de sistema económico y de políticas. El presidente se ha convertido en un monigote de Cuba que nos transmite con su lenguaje medio y procaz una forma que genera indignación y desesperanza. Pero esa actitud, muy al contrario, debe florecer en cada uno de los venezolanos el deseo de instar y luchar en todos y con todos los medios posibles hasta encontrar en definitiva su revocación y su desfachatez.

Les doy un dato incomprensible por paradójico y veraz. El Banco Mundial ha señalado que entre 2005 y 2008 desde el África subsahariana hasta América Latina, y desde Asia hasta Europa del Este, la proporción de personas que vivían en extrema pobreza con rentas inferiores a 1.25 dólares al día cayó por primera vez desde que existen estadísticas sobre la población mundial. Dice Moisés Naím en su libro, sobre el Fin del Poder (pág. 90 y 91) que esos datos tan desastrosos se han revertido y hoy día hay mucho menos pobreza que antes y más democracia en los países subdesarrollados. Un objetivo primordial como los objetivos de Desarrollo del Milenio fijado en el año 2000 por la ONU se ha cumplido con creces. Pues bien, Venezuela es el único país del área Latinoamericana que ha incumplido con las Naciones Unidas y existe paradójicamente un aumento de la pobreza en nuestro país lamentable desde hace aproximadamente 15 años. Ya Venezuela no integra como todos los países del mundo, la creación de una gran clase media mundial que es autora y actora, a su vez, de todos los cambios sociales materializados en esta nueva etapa de la globalización.

Esta es razón suficiente para justificar un cambio de actitud de los venezolanos y desde luego, salir a protestar en contra de un Estado que no existe como tal, y un gobierno carcomido por la burocracia y la corrupción. El aliento individual y colectivo es esencial en una sociedad en crisis. Afincar la inteligencia en la forma de hacerlo es primordial desde ya, ello satisface por demás un anhelo de las nuevas generaciones. Así lo creo.

gbricenovivas@gmail.com