• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

Al instante

¿Por qué los medios?

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Las dictaduras modernas se caracterizan porque fingen cuadraturas democráticas. Me explico, aquellos elementos fundamentales que indica la Carta Democrática Interamericana en su artículo 3 y que llama elementos esenciales de un sistema democrático, los negociosos gobiernos que practican la política de autoritarismo pero con fachada democrática, culpan a los medios de la comunicación de todos los males que ocurren en el país. En todo caso, y para nuestro conocimiento, estas autocracias con fachada de democracia no van a constituir para un futuro histórico una circunstancia plena de nación, me explico: la idea de un futuro con resonancia histórica. Dentro de muchos años, esta perversidad de democracia no constituirá una reseña que la historia y la política escribirá con mayúsculas en toda su extensión y dimensión.

La democracia social se mide fundamentalmente como un valor, de allí la dificultad de definirla en todas sus facetas y en todas sus extensiones. La Carta Democrática nos indica de forma general que los elementos democráticos son valores y principios que los gobernantes y los ciudadanos deben cumplir, para que en ese país el lenguaje democrático tenga entonces un valor esencial y resonador. Los medios de comunicación no son más que la expresión de la cultura de un país determinado, ellos muestran a la sociedad cómo está constituido un país y cómo este se comporta frente a los individuos y sus semejantes. Por esta razón, la comunicación social es un derecho de los ciudadanos que tienen originalmente de estar informados de lo que en su país ocurre y, particularmente, es al mismo tiempo el derecho, muy subjetivo por cierto, que tiene cualquier ciudadano de informar lo que ocurre o acontece en su país. El atentado autoritario contra un medio de expresión genera por consecuencia no solo la ruptura de un  elemento fundamental de la democracia sino un atentado a la democracia misma.

Lo sucedido últimamente contra los medios de El Nacional, Tal Cual y La Patilla reflejan no solo una pertinaz y extravagante violación de la Constitución y la ley, sino algo peor: una conducta personal y gubernamental que infringe la cultura democrática como expresión de un pueblo libre y soberano. Un demanda contra los medios por una supuesta y fantasiosa injuria o difamación desarrolla una política que va pegada de la tierra, esto es, es baja desde el punto de vista moral, con suspicacia desde el punto de visto ético, y corrupta desde el punto de vista judicial, esto último al demostrarse la utilización de un tribunal cualquiera, para complacer, más que un capricho, un irrefrenable acto de inmoralidad.

A quienes sufrimos las consecuencias de atentar contra los medios, y que a la corta nos encontramos desprotegidos en nuestro derecho de estar objetivamente informados, nos resta una protesta encaramada en los albores de un pensamiento netamente liberal. En otras palabras, la defensa de estos medios golpeados por individuos sin cultura democrática, atribuye de prisa un sentimiento de fraternidad con nuestros semejantes. La protesta es, en estos momentos, un instrumento de capital valor. Algún día, al autoritarismo le ocurrirá cerrar a Venezuela en nuestras narices. Sería entonces esta nación una inmensa cárcel donde, desde luego, los ciudadanos no podríamos ni informar ni mucho menos estar informados. Ya para terminar, a la larga, la democracia, es decir, la libertad de expresión y de pensamiento, se impondrá como se han impuestos muchas verdades y realidades a lo largo del mundo. Este último atentado a nuestros medios de comunicación social irá desapareciendo poco a poco como debe ser. Al final se impondrá la verdad y el abuso volverá de donde salió en su origen. Así lo creo.

 

gricenovivas@gmail.com