• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

Al instante

La intervención de Estados Unidos

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Estados Unidos acaba de dictar una medida en contra de altos funcionarios venezolanos, principalmente por haber violado durante el presente año, los derechos humanos de los venezolanos producto de los acontecimientos ocurridos a partir de las manifestaciones de febrero. En ellas se personifican a funcionarios del gobierno de Maduro en su mayoría militares y funcionarios políticos del régimen.

La medida es impecable y éticamente aceptable. Todo aquello que consista en sancionar, sea internamente o externamente una actuación contra los derechos humanos, constituye una medida plausible y redentora de los derechos del hombre. Mas, se justifica la medida porque precisamente se trata de derechos humanos, para lo cual la soberanía ser sitúa en un plano verdaderamente segundario y meramente circunstancial. En la mayoría de los países donde la autocracia es la forma real de gobierno, siempre la soberanía constituye un escudo protector frente a las decisiones de los organismos internacionales. Así ha sucedido con decisiones de las Corte Interamericana de los Derechos Humanos, como de su par, la Comisión Europea de los Derechos Humanos. Basta que estos organismos se pronuncien sobre violaciones a los derechos humanos por parte de gobiernos dictatoriales, para que sus gobernantes aleguen violación al principio de no intervención de los pueblos en sus asuntos internos.

Este principio de la soberanía no ocurre en materia de derechos humanos, estos, además de ser una excepción, se superponen a la soberanía y por ello, los gobiernos delegan variados instrumentos jurídicos –convenciones internacionales- para que los propios organismos internacionales dicten y materialicen decisiones que indiquen si los gobiernos han violado o no,  derechos de los naturales de ese país.

En lo que se refiere a la decisión del presidente Obama de firmar la ley aprobada por el congreso norteamericano de sancionar determinados funcionarios de Venezuela, no constituye violación a la soberanía ni al principio de no intervención en asuntos internos, porque en primer lugar, se trata de la materia Derechos Humanos y en segundo lugar, lo hace Estados Unidos en uso de su soberanía propia de legislar en territorio de su país. Esto es, afecta a sujetos en territorio estadounidense y en ningún momento en el espacio venezolano o de otro país del mundo. Cuando el Gobierno venezolano, alega que la decisión de Obama  ha sido maltratada la patria de Bolívar no es más que una farsa montada y populista que encarna la verdadera faz del régimen como es la mentira y la manipulación. La realidad de las cosas es que los altos funcionarios venezolanos –personas naturales- que serán señalados por los Estados Unidos son culpables de la violación de los derechos humanos, comprobados como hechos notorios y por decisiones de organismos internacionales que lo han declarado, como el Comité de los Derechos Humanos de la ONU y los numerosos dictámenes de expertos y comités que se han cansado de señalar los actos inhumanos de individualidades  venezolanas y de comportamientos de guardias nacionales, contra los jóvenes que participaron en las manifestaciones estudiantiles después de febrero del presente año. Me parece inconcebible que existan comentaristas que expresen que la decisión de Obama es una intervención en asuntos internos, cuando lo elemental, reiterado en la constante doctrina política y jurídica, es que los atentados contra los derechos humanos constituyen modos de actuación de características universales justamente para la defensa de los derechos humanos. Basta leer solamente dos instrumentos reveladores: La Convención Interamericana de los Derechos Humanos y la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.  Así lo creo.

gbricenovivas@gmail.com