• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

Al instante

Gustavo Briceño

La gobernanza del régimen

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La costumbre de este gobierno es la distracción y tratar a toda costa la polarización con y contra una parte importante del país. Entre sus políticas se sitúa el hecho de que los publicistas del gobierno les aconsejan confrontar con la oposición, por cuanto electoralmente les da dividendos políticos. Ahora, por qué confrontan tanto en la política diaria, y que conste que es una estrategia utilizada desde Chávez hasta nuestros días. Me explico: la sociedad venezolana se encuentra muy frustrada e impotente y la clase muy desposeída de tanto sufrir y vivir al día ha asumido una situación de rabia y principalmente de frustración. Esta situación los lleva a convertir su frustración en rabia, y por esta razón le place hasta de forma consciente las agresiones del presente régimen con los sectores de la oposición. Se identifican con el gobierno en su desilusión. La verdad es que un pordiosero o mendigo, cuando ve en televisión o cualquier otro medio de comunicación frases agresivas contra la Iglesia o la sociedad burguesa o de clase pudiente, siente un definido agrado por parte de quien las pronuncia. Ha sido así con Hugo Chávez y ahora con Nicolás Maduro o, como dicen los psicoanalistas, hay una identificación de roles. 

Es de forma por demás determinante un círculo perverso que el gobierno, y más si tiene tendencia autocrática, se empeña en practicar y gestionar. La Constitución es muy clara: el gobierno es para gobernar y practicar, por medio de instrumentos públicos, las políticas del Estado en atención a los mejores intereses nacionales. Esto sería en una democracia real permitida en el texto constitucional y con el auxilio de las culturas democráticas propias de los países desarrollados. Uno de los problemas graves que este régimen practica es la ausencia de mentalidad democrática, donde además de no permitir la disidencia, al contrario, se la valore y se asuma como parte esencial del gobierno en su totalidad.

Una autocracia se caracteriza no solo por la usurpación del poder en todas sus dimensiones, sino en la poca importancia que le confiere al término gobernanza. El término gobernanza viene utilizándose desde la década de los noventa para designar la eficacia, calidad y buena orientación de la intervención del Estado en la sociedad y en la economía, que proporciona a este buena parte de su legitimidad en lo que a veces se define como una “nueva forma de gobernar” (lo obtuve del diccionario Wikipedia); es decir, la gobernanza de este gobierno se encuentra al margen de la noción de gobierno como tal, lo cual lo sitúa en una situación de alejamiento, no solo con el interés constitucional y formal al no satisfacer deseos colectivos sanos, sino al lado de la frustración y la desesperanza. Pero lo peor no está dicho, sino que habría que sumar el hecho de que claridad tiene el régimen de que la vía para el control colectivo e institucional es la confrontación para invertir, desde luego, en la frustración y la consciente rabia de los venezolanos con una sociedad que se cree culpable de lo que ocurre. Este país no tiene arreglo, lo dicen muchos venezolanos que emigran al exterior, lo que indica que a la larga el gobierno logra tenazmente su objetivo, cuando insta y empuja a cientos de venezolanos a dejar el país porque creen inocentemente que van a vivir mejor. Dejar el país solo con un pueblo que los apoye ciegamente y sin condiciones de críticas y consecuencias. Estoy harto consciente de que hoy día amanecí con una posición y pasión bastante negativa de nuestra realidad política y social. Cuánto me gustaría estar equivocado en mis apreciaciones, sin embargo, al compás de ello, se me ocurre pensar que la unión de todos es una idea no lejana ni en la mentalidad ni en el tiempo, exige mucha dedicación y sobre todo venezolanidad que encare a la dictadura. La historia es la historia, las autocracias y los desgobiernos tienen su fin, el problema se supera con el empuje, la sabiduría y las enterezas. ¿Qué le parece si desde ya comenzamos a practicar esas lecciones? Así lo pienso.