• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

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Gustavo Briceño

¡Sí es una amenaza! (II)

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La política en Venezuela aparece certeramente como incitadora a configurar sentimientos extremos, por cierto, muy alejados, no solo de realidades y asertivos imprevistos, sino de conjugar ideas sobradamente fantasiosas y extrañas. Esto lo digo, por cuanto en lo que se refiere a la decisión de Obama de establecer unas sanciones a funcionarios venezolano en su mayoría militares se ha armado una situación extrema de fantasías e irrealidades hasta más no poder. Me explico.

Obama sanciona a unos funcionarios venezolanos y basa su decisión en una ley que le fuera otorgada por el Congreso, lo cual explica la sobrada y fundamentada actividad presidencial. No existe duda de su constitucionalidad y legalidad. Pero el problema está en que aquí en Venezuela, se dice que el presidente de Estados Unidos amenazó a nuestro país, y pretenden hacer valer una matriz de opinión pública expresando que la amenaza tiene que ver con una guerra militar, es decir, que los gringos nos van a invadir y por ello el gobierno de Maduro hace toda una parafernalia social, solo a los fines de instar y levantar su popularidad con manifestaciones engañosas explotando el sentimiento antinorteamericano que presumiblemente existe en el corazón del pueblo venezolano. Esto ha sido, por cierto, tradicional en gobernantes populistas y dictadores en América Latina, como el caso de las Malvinas en Argentina, que el presidente argentino Leopoldo Galtieri, de profesión militar y dictador para la época, aprovechó su guerra con el imperio inglés para recabar popularidad del pueblo argentino. Es decir, lo que ocurre en Venezuela con relación al decreto de Obama es otra mentira absurda de un dictador más, al expresar que es una amenaza militar y que debemos estar preparados para ello.

Claro que Estados Unidos tiene razón cuando en la base jurídica de su decreto presidencial señala que el gobierno venezolano es una amenaza, pero es una amenaza por cuanto el gobierno, a decir de Estados Unidos, tiene marcado interés en el narcotráfico, en drogas y en ayuda a países terroristas y en la idea de destruir la democracia representativa y sustituirla por un sistema dictatorial o autocrático contrario a la libertad añorada por los pueblos de América Latina. En nuestro primer artículo lo indicamos y ahora lo ratificamos nuevamente.  

Otro aspecto preocupante debidamente denotado es: el apoyo que sectores o yo diaria individualidades de la oposición le han conferido y respaldado con cierta timidez escondida a la posición absurda y demagógica del gobierno. Aquí se delatan muchas cosas, entre ellas: “El inmenso complejo de inferioridad que tienen ciertos venezolanos frente a Estados Unidos y sus desgarradoras consecuencias en el devenir de nuestra nación y del daño consecuencial que esta cultura de la envidia ha producido en nuestra sociedad”. Fíjese que lo subrayo expresamente. Esta situación en muchos aspectos nos ha impedido crecer y desarrollarnos como pueblo y como esperanza, yo apuesto por que muchos de aquellos quienes combaten el decreto de Obama no es tanto por la fantasías de una amenaza militar o de una guerra convencional o no, sino por el sentimiento de inferioridad que se tiene frente la potencia más poderosa del mundo. Eso no los deja dormir tranquilos, y de allí la materialización de un sentimiento de frustración hasta el extremo de acompañar la política fantasiosa del gobierno en esta específica materia a todas luces engañosa y fraudulenta, tanto con el gobierno en sí mismo como con la colectividad víctima de tamaña mentira.

Es lamentable, ciertamente, lo que dibujo y describo en el presente artículo de opinión. Lo he leído en varias oportunidades a través de los hechos de la historia venezolana y en América Latina muy principalmente. Es desde luego, la búsqueda y el renacer de un sentimiento que lo hombres y mujeres de esta patria deben enterrar para siempre, y lo mejor es asumir un sentimiento individual y colectivo de superioridad humana frente a los hechos contra la presunta amenaza militar de Estados Unidos. Ataquemos con armas y fusiles democráticos, con estudios, con educación, con desarrollo político, con cultura, en fin con democracia y libertad. Seguro estoy de que Estados Unidos hasta nos felicitaría. Así lo creo.

 

gbricenovivas@gmail.com