• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

Al instante

Dos Venezuela

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En estos días asistí a un matrimonio y ha acontecido algo muy conmovedor en demasía. Las familias de los que contraían matrimonio del novio eran chavistas y la familia de la novia eran opositores. La tragedia filmada pomposamente es que se pusieron de acuerdo, y las familias por separado han hecho fiestas en lugares diferentes, para no tropezarse los unos con los otros y así evitar trifulcas e inconvenientes personales innecesarios. Les digo que la fiesta se realiza de manera activa y visitada por gente de clase media, lo que significa y refleja una situación jamás vista en nuestro país e imposible de imaginar en estos y azorados comienzos del siglo XXI: una división familiar y de amistad, producto de unas políticas y acontecimientos culturales debidamente provocados por el ultimo gobierno que rige los destinos del país desde hace ya más de 15 años.

El chavismo como expresión política y cultural de un país como Venezuela, refleja una circunstancia que debería de definirse en su sentido práctico y convencional: Hugo Chávez Frías, quiérase o no, fue un hombre acabado sustantivamente dentro del mundo del resentimiento cultural que lo llevó a presidir un país harto de injusticias sociales y que ha provocado por desfortuna una clase social con severos complejos de inferioridad y que este actor político encarnó en toda su extensión y en todas sus consecuencias. Esta es una verdad que los venezolanos debemos analizar con precisión y sobre todo con objetividad. Para ello, es obligatorio asumir una actitud realista y admitir que históricamente y, sobre todo, socialmente nuestro país ha estado dominado por una clase pudiente o adinerada –esto puede ser discutible– y que le ha correspondido dirigir a Venezuela con sus pretensiones políticas y que en el transcurrir de estos últimos 200 años de república, formalmente constituida, ha tenido grandes aciertos así como inexplicables errores.

El chavismo –como categoría política y sobre todo cultural– representa por somera consecuencia a esa Venezuela que durante muchos años estuvo al margen de los acontecimientos de la política doméstica e internacional, prácticamente de los  siglos XIX y XX provocando sobre todo en el plano cultural y genuino un sentimiento de rabia y menosprecio por la tradicional clase gobernante.

Me pregunto: ¿quiénes entonces están en el poder? ¿Quiénes en la realidad nos gobiernan? Quienes están en el poder son aquellos venezolanos que invocan dentro de sí el resentimiento por no haber participado en los quehaceres de un país llamado Venezuela, y que ejemplifica, desde luego, la producción de una política que ha llevado a dividir a los venezolanos entre aquellos que quieren el país y aquellos que no lo quieren. Estas manifestaciones culturales del resentimiento social llevan al chavismo a desdeñar determinadas políticas económicas, como, por ejemplo, la producción industrial, porque esa es una labor de productores propietarios o detentadores de la propiedad privada que toda la vida “lo que han hecho es explotar el pobre pueblo de Venezuela”. Cuando los resentidos asumen los poderes que la Constitución y las leyes les confieren no se preocupan por producir ni mucho menos por mejorar los servicios públicos, su interés es dar y regalar (misiones) para convencerse ellos y a la sociedad en general de que el pobre pueblo solo tiene derecho de recibir pero no de producir. Esta es la evidente razón por medio de la cual el fin es mantener al pueblo acostumbradamente pobre con la sola finalidad de mantenerse en el poder del que gobierna, y acabar, desde luego, con el fantasma de la burguesía y todo lo que ello implica en una revolución que en la realidad de los hechos no tiene,  como se dice en términos simples, ni pie ni cabeza.

Ahora bien, ¿qué nos corresponde hacer y verificar a la sociedad civil tan sedienta de valor y de grandeza? ¿Por qué la existencia de sociedades diferentes que hasta se dividen la celebración de un acontecimiento social tan importante como celebrar un matrimonio? Tenemos que definir a plazos medianos y no muy largos quiénes somos los venezolanos que habitamos en esta tierra. O somos todos lo que estamos viviendo, tanto chavistas como “escuálidos”, o simplemente somos un país donde conviven dos tipos de ciudadanos. Debo hacer un esfuerzo en pensar que la última idea no es real, y luchar y convencernos para que ello no sea así. Sin embargo, la fiesta del sábado pasado me hizo pensar muy seriamente que ya existe en nuestro país dos Venezuela. ¿Usted lo piensa igual? Así lo creo.

 

gbricenovivas@gmail.com