• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

Al instante

Gustavo Briceño

¿Magistrados?

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela no señala de forma expresa, en su artículo 263, que los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia deben ser independientes de toda agrupación política o partidista, lo que implica que, hasta cierto punto, es posible escoger jueces que tengan inclinaciones políticas, pero del mismo modo, el artículo 256 sí les impone una conducta a seguir en el sentido de que desde el día de su nombramiento hasta su finalización no pueden llevar a cabo activismo político partidista durante el ejercicio de su mandato como jueces o magistrados. A nuestro parecer, deben escogerse magistrados y jueces objetivos, probos y correctos y sin filiación política. Agregamos, jueces intelectualmente preparados y sin ninguna inclinación ideológica que pueda de una u otra forma desviar o afectar por razones emocionales la elaboración de una sentencia en beneficio de alguien o de algo. Sabemos la dificultad de encontrar una persona que reúna unas condiciones como las descritas, a pesar de que los hay y de que los ha habido en el transcurrir de la historia judicial en nuestro país. Lo que nos preocupa severamente hoy día es la escogencia de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, nada más y nada menos que para la Sala Constitucional.

Esta sala en especial hasta ahora no ha demostrado imparcialidad ni entereza en sus decisiones; al contrario, ha demostrado una total sumisión a los intereses del Poder Ejecutivo, amparados en un apoyo a una presunta revolución sin sentido, que no es tal, y que en todo caso sus decisiones o sentencias han contribuido a degradar el Estado de Derecho y situarlo al margen del Estado democrático y social de derecho y de justicia que tiene la Constitución como principio fundamental. Si se escogiera a los magistrados en atención a sus cualidades intelectuales y sobre todo morales, no tendríamos problemas, porque confiaríamos en jueces probos y honestos como lo dice la norma comentada, sean del grupo que fuere. Por lo que vemos hasta ahora, la escogencia se está discutiendo en consideración a quiénes son del gobierno y quiénes son de la oposición, escogencia a todas luces antiética y amoral porque la Constitución no dice nada con relación a ese absurdo razonamiento. Si son siete magistrados, por ejemplo, cinco del gobierno y dos de la oposición, responde a una designación inconstitucional por no decir inmoral.

Esperamos una reflexión a estos efectos, una designación de esa categoría, es decir, partidista, no solo daña la institución judicial como tal, sino la democracia, en definitiva, el país destinatario directo de sus decisiones. No es posible aceptar tal reacomodo de magistrados judiciales, a quienes les corresponde mantener principios y valores permanentes, de ello es constante la lucha por un país diferente donde abunde justicia, situación que desafortunadamente no la habido después de un largo tiempo para acá.

El Poder Judicial es el poder más importante de una democracia. Así lo reseña la historia universal. No me cabe duda de que hacer una sentencia es un ejercicio cabal de democracia, esto es, desarrollar y hacer verdadera la sumisión de su decisión particular al derecho y a la justicia. Los jueces que no atienden a estos principios democráticos agreden a la institución, la pervierten y la someten a los caprichos de los autócratas. Perder las instituciones judiciales es degenerativo, con ello se aleja la democracia y un poco más allá, la libertad. Evitemos esto sin discutirlo mucho. Así lo creo.