• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

Al instante

La MUD y otras cosas

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Ciertamente, no me encuentro entre aquellos que critican a la MUD. Entre otras cosas, estamos en pleno proceso electoral y desde el punto de vista estratégico, me invalida asumir posiciones muy críticas frente a una conducción política que tiene sus cosas buenas como sus cosas malas.

No es en lo absoluto preocuparse por las diversas opiniones que en ella se suscitan diariamente, eso es Democracia,  libertad de ideas e intereses que lógicamente lo deben existir en una reunión donde existen una complejidad de personas y posiciones que, el solo hecho de conducirlas bajo un mismo carril, es ya una posición alentadora en el sentido que pueda lograr sus fines bajo una solemne mirada común. Lo que hasta cierto punto preocupa y lo expreso con cierta antelación, es la ausente posibilidad de dialogar con la sociedad civil, de tanto en cuanto es la actora fundamental de las decisiones que allí se deberían tomar.

Modestia mía, pero me siento estudioso del proceso chileno que llevó de nuevo a la Democracia a Chile después de los años de la dictadura de Augusto Pinochet. La mesa de la Unidad Chilena, en sus momentos más difíciles,  y con fusiles y tanques amenazando a la población, conversaba de manera programada con los miembros de la sociedad civil. Recogía de ella sus inquietudes, sus informaciones y sus angustias, y luego, a través de una locución pública cada fin de semana, indicaba las formas y las circunstancias de la campaña y todo lo que significaba para la población chilena el proceso hacia el mundo de la libertad. Había desde luego, una identificación unitaria y material entre los políticos de la mesa de la unidad, miembros de todos los partidos, y la sociedad civil quien era ella, al fin y al cabo, la actora y destinataria fundamental de la extraordinaria contienda. El resultado fue el de todos conocidos: salió la dictadura y entró la democracia.

La MUD, es la simple y no menos importante reunión solo de actores políticos, lo que significa que todas las estrategias y discusiones públicas o privadas se diluyen en la actuación proveniente de hombres militantes de partidos políticos u agrupaciones partidistas, lo que explica la parcialidad de muchas de sus decisiones. He aquí y con ello, un problema esencial, perfectamente corregible y suficientemente alternativo, para lograr una conducción política que incluya entonces a todos los sectores democráticos del país. Esta ausencia de comunicación con la sociedad civil  es lo que ha provocado disparidades e inquietudes de personas que con legítimo derecho aspiran a un curul en la Asamblea Nacional fuera de los parámetros de la MUD, con las consecuencias perniciosas que esas conductas personales de disidentes afectan el voto democrático en las urnas electorales. Creo que a estas alturas, lo más conveniente es instar a la MUD y con ello la fortaleceríamos, en la necesidad urgente de que debe vincularse a la sociedad civil y de allí obtener las estrategias adecuadas para contrarrestar las actuaciones de esta terrible y malhechora autocracia. Es un sacrificio formal con el país de los políticos de los partidos, muchos de ellos con buenas intenciones, pero que de hacerlo actuarían suficientemente en beneficio de una nación fielmente maltratada por un diablo incandescente que actúa sin escrúpulos y sin límites. Atajar esta posibilidad es impostergable para que en un futuro no muy lejano no digamos la MUD y otras cosas, sino la MUD y sus grandes cosas. Así lo creo.

@gbricenovivas