• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

Al instante

God bless America!

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Esta es la última oración que el papa Francisco dijo en Estados Unidos, lo que indica muchas cosas. Primeramente, con su verbo estupendamente  hilvanado, el papa nos reconstruye en la esperanza y en el fortalecimiento de vivir en una sociedad extremadamente conflictiva como la actual. En segundo lugar, reconstruye, con esa frase, el sentimiento de que la verdad y la justicia debe imponerse a costa de lo que construye el hombre y su destino, y fundamentalmente, la idea de que los sistemas políticos, por más que acaparen injusticias y locuras, acaban terminando en sociedades justas, como mejor acompañamiento de democracia y lo que significa la expresión en América Latina y muy especialmente en nuestro país.

La verdad es que Venezuela ha vivido estos últimos años de una manera figurativamente incomprensible y alternamente inacabada. Siendo un país con estructuras democráticas –al menos así lo ejemplifican sus constituciones–  es incomprensible la actitud actuada suficientemente por el régimen que nos gobierna. Existe Constitución solo cuando al régimen le interesa y no existe cuando no le interesa. No es posible imaginarse una clara y auténtica separación de poderes públicos, o un comprobado respeto a los derechos humanos, lo que indica un intento de cambiar el país y sustituirlo por una autocracia incomprensible, que solo favorece la corrupción y las maldades. Se gobierna con odio y con resentimiento; y con solo una parte del país, desconociendo no solo una población mayoritaria, inerte y en silencio, sino que el sistema político y económico pretendido está muy distante de nuestra idiosincrasia y lo que ha significado para esta nación después de 1811, fecha de su nacimiento como república independiente. Es, desde luego, una situación mortificante por cuanto la pretendida imposición del régimen por un sistema político incompatible solo obedece a un grupo particularizado, que detenta el poder justificado no solo en medios inconstitucionales para lograr un fin muy específico: la persecución de un poder económico y político de detención personal y grupal único y exclusivamente.    

God bless America! es la expresión en inglés de que el mal no constituye la última palabra en un país desahuciado y liquidado. Al final de las cosas, el mal como expresión infernal no debe imponerse sino el bien, como la resultante  de un sentimiento de futuro y de felicidad. ¿Qué pasaría en Venezuela si tuviéramos que adelantar un sentimiento de democracia y de libertad de manera inmediata y valedera?  En puridad de conceptos, solo los caminos que nos imponen la democracia y sus leyes son los mejores y los más convenientes. En este sentido, es urgente la reconstrucción de un sistema electoral que implique –entre muchos– la asunción de un modelo de desarrollo formal de elección en el que la democracia, y no esta locura que nos gobierna, asuma su rol ideal. ¿Cuál es el medio para anotarse en ello? Sé que la pregunta inquieta sobre manera. Por ahora les expreso que con solo elecciones no se configuran los sistemas democráticos en el mundo, existe suficiente experiencia sobre ello. Hay otras circunstancias que establecen a la democracia como real sistema político y de configuración de la libertad. La  cultura democrática es una de ellas. La expresión papal ha sido a esos efectos ideal. Lo malo no tiene la última palabra, sino el bien, que en el fondo no es más que un mismo sentido de lo que significa la democracia, no solo como derecho sino como sistema político. Así lo creo.

 

gbricenovivas@gmail.com

@gbricenovivas