• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

Al instante

Ganó el país

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Ayer fue un día memorable para Venezuela. Con ello significo que el triunfo de los sectores democráticos del país fue enaltecedor, no solo por el hecho de haber votado en unas elecciones ya indicadas previamente, sino por la dificultad que el régimen de Maduro puso a la orden de su gobierno y de las actuales instituciones. Es imposible imaginar las trampas y las locuras que hizo el régimen autocrático para ganar las elecciones y disminuir la fuerza opositora de la nación, que el día 6 de diciembre se pronunció contra viento y fuego. No hubo árbitro lectoral; no existe un Estado de Derecho que obligue al gobierno a cumplir con la ley; sin tribunales y lo que es más grave: todo el proceso electoral fue acompañado por las incoherencias y arbitrariedades  del presidente más ineficiente y mediocre que ha tenido este país en su historia.

Le corresponde desde luego al pueblo venezolano instar y alertar a sus elegidos en la consecución de una Asamblea Nacional que mayoritariamente asuma el verdadero papel que le compete, que es: controlar al Poder Ejecutivo y hacer leyes en beneficio de las grandes mayorías nacionales. En este sentido, es muy clara la Constitución Nacional cuando autoriza a la Asamblea a ejercer sus funciones de control nacional contra un Poder Ejecutivo regentado por incapaces, y todo lo que ello ha significado en estos últimos años y que la historia lo recogerá con fervor y objetividad. Aquí deberán demostrar los poderes públicos el talante democrático y la cultura de las instituciones que aspiren a dar respuestas a las necesidades del país. Que no nos hagamos la ilusión de que el país va a cambiar por ello de la noche a la mañana, no, lo que sí estamos seguros es de que el cambio social y político comienza a transitar un camino claro y diferente, donde la sociedad civil y la asociaciones no gubernamentales puedan dar sus consejos y todo lo que ello significa en una sociedad moderna y civilizada. Es una prueba más de que Venezuela sí es un país que puede salir adelante, es una prueba más de que cuando las naciones asumen sus verdaderos roles frente a sus necesidades, estas se ven complacidas tanto en forma y sobre todo en esperanza. Es allí la real y objetiva necesidad de que cada uno de nosotros asuma un compromiso viable de ser mas venezolanos y más consientes de nuestra historia. Es como palpitar un esfuerzo individual en conseguir horizontes acabados, donde la satisfacción no sea solo para nosotros como seres humanos, así de simples, sino para el país representado ya en su conjunto geográfico y humano. Nos queda un mundo por delante, a los demócratas les corresponde algo muy difícil, administrar un triunfo merecedor y ausente después de 16 años de frustraciones y discordias. Esperemos que el régimen por una vez en su historia política, asuma una actitud de cultura democrática y pueda surgir un diálogo fructífero donde el país se levante y pueda de verdad, llegar al siglo XXI con el orden de todo el sistema de economía mundial y el mundo de la globalización que nos atrapa sin cesar en cada una de nuestros días y horas. Es verdaderamente un reto. El día 6 de diciembre es un día para la historia, es un día para los libros, es el comienzo de un cambio importante para las nuevas generaciones. Así lo creo.