• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

Al instante

¡Crear o morir!

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Es el título de un libro que leo con pasión y entusiasmo. Me refiero a un trabajo brillante del comunicador social Andrés Oppenheimer donde pronostica las posibilidades reales que tiene América Latina para no quedarse rezagada de la innovación como fórmula ideal para que esta parte del mundo salga realmente del atraso y del subdesarrollo. Debo indicar que, de acuerdo con lo expresado por el autor, América Latina ha tenido pasos grandiosos y significativos, especialmente en Chile, Brasil, Colombia y México, en innovación tecnológica y especialmente en ciencia y desarrollo industrial, no obstante que sigue habiendo como ejemplo una legislación y una administración pública muy burocratizada que impide el desarrollo integral del hombre, cuando desea aportar al medio ambiente y a la naturaleza la idea programada para salir de una economía cada más dependiente de los recursos naturales renovables o no.

Es un problema o un tema de cultura de la innovación que habría que imponer y crear en la mente de los latinoamericanos –Oppenheimer llama secretos– y todo lo que ello implica o significa en una sociedad como la nuestra, con características tan propias del ser instintivo latinoamericano. Fomentar la educación para la innovación es una tarea urgente, lo que supone desde luego la creación de nuevos modelos educativos de desarrollo mental y significativo en la creación de jóvenes programados para que la innovación, se formule y se materialice como un instinto natural. Derogar las leyes que impiden y obstaculizan la innovación, lo que refiere el autor en culpa irremediable a los modelos jurídicos de burocracia insoportable que tanto ha dañado las sociedades en nuestra América Latina. El reto es simplificar con ello los trámites administrativos y legales y el cambio mental e individual de poner trabas a todo lo que signifique una solicitud o una petición en cualquier taquilla de la administración pública. Estimular la innovación y globalizarla es desde luego un reto alcanzable en países latinoamericanos llevados por tiempos de autocracias y democracias alternándose en las instancias del poder a través de décadas, unas buenas y otras malas.

Un libro de esta categoría –realmente emocionante– ejemplifica un adelanto significativo e intelectual por parte de Oppenheimer para entender la hora actual de nuestro país Venezuela. Desafortunadamente, vivimos en un régimen antiinnovación pura y simplemente, que impide con su práctica política e ideológica el crecimiento del venezolano como ser humano, alentado por un discurso falaz y discriminatorio, lo que lesiona el gentilicio en su forma de ser y, lo que es peor, en su costumbre. En estos días vimos en los medios de comunicación a un ministro expresando que en Venezuela debía renovarse el conuco como expresión de la propiedad y de una manera formal de interrelación económica social como nueva política de Estado. Frente a ello, la perplejidad es una conmemoración aglutinante que debe suponer el rechazo y el asombro de todo ser que sepa o se imagine diferenciar el atraso y el desarrollo o la innovación y el arcaísmo.

Ahora los hechos políticos están cambiando poco a poco afortunadamente, además –y para el bien de todos–, el actual sistema de gobierno comienza a delatarse a sí mismo, como lo imposible de creer y lo mal que nos ha hecho socialmente a través de estos últimos 15 años de historia. A nuestro lado, la búsqueda esencial, aquí radica nuestro reto: la innovación para cambiar este estado de cosas y al gobierno claro está. Adelante y punto. Así lo creo.

 

gbricenovivas@gmail.com