• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

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Carta abierta para Leopoldo López

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Estimado Leopoldo:

Vivo entre el pesimismo y la esperanza como quizás convivimos la mayoría de los venezolanos. Como te podrás imaginar, el pesimismo se me incrusta dentro de mí ser, cuando constatamos las extravagancias de este régimen soez, acostumbrado a mandar sobre los venezolanos de forma arbitraria, inconstitucional e inmoral. El fin justifica los medios, guía de un régimen que solo se ocupa del poder y de mantener a la masa distraída y dependiente. Pero optimista soy cuando vivo una situación social como la ocurrida el sábado pasado. Solo con un llamado de un minuto tuyo por las redes sociales se logró una concentración popular de más de 300.000 personas. Esto es alegría, fervor y esperanza.

Fue un hecho necesariamente democrático, y fervorosamente popular y grandemente significativo, por cuanto el termómetro de la ilusión social emergió de forma inmediata y medular en una sociedad exageradamente permisiva, pasiva y omisa. Desde ya te indico, que actos como los del sábado hay que repetirlos, porque no existe posibilidad alguna de cambio político si no se impone la trayectoria fervorosa del pueblo y la sociedad civil en salir a la calle y transitar por y con los ciudadanos, y lograr con ello un triunfo acogedor capaz, no solo de voltear una historia harto complicada, sino preservar la necesidad que tiene este pueblo de vivir en progreso y en desarrollo.

Ciertamente, Leopoldo, desde la cárcel ya gobiernas, en sentido simbólico y significativo, es menester precisar entonces las posibilidades reales que tenemos los venezolanos de abarcar una situación donde la democracia sea un paraninfo de armonía y desarrollo. Esa generación que emerge actualmente, en la cual tú eres un exponente de mucha significación, anima nuestro sentido, no solo de ilusión, sino de responsabilidad que al fin y al cabo son dos elementos esenciales para designar y compactar una idea básica y elemental: salir de esta gente es una necesidad, no solo  histórica sino vivencial que alcanza un sin límites de posibilidades para divertirse en el futuro, y lograr como siempre una aspiración ejemplar y enriquecedora. Ya tienes un año donde tu libertad física se encuentra muy limitada –no la intelectual ni la mental–, pronto saldrás de eso, la transición hacia un destino mejor está en camino y el reencuentro con la democracia de nuevo en preciso y fuerte circunstancia alentadora.

Hay una circunstancia que me tiene muy preocupado Leopoldo, y es el hecho de que estás en una huelga de hambre, que demuestra tu lucha incansable por la libertad, sin embargo, recuerda lo que te dije al principio de esta carta, y es que este visceral régimen no le para a la condición personal de los hombres ni mucho menos a los sentimientos personales. Debes estar en perfectas condiciones físicas cuando salgas de allí porque un régimen sano y libertario necesita de la conducción de gobernantes sanos y de proyecciones siempre hacia el futuro. Opino en realidad que debes dejar la huelga, que los venezolanos y la mayoría del pueblo venezolano ya lo está sufriendo, todos hacen largas caminatas y colas para poder alimentarse, ¿en qué se diferencia esa huelga popular de la tuya que sufrimos actualmente? Ninguna. Entonces es fundamental cuidar tus riesgos físicos, y allí tienes que pensar, no ya tanto en ti, sino en todos aquellos que auspiciamos un futuro mejor. La democracia es poder y fortaleza, es grandeza y esperanza, imagínate también manejada por hombres sanos y con entereza. Piensa en lo que te digo y hasta muy pronto. Ya el pueblo demostró con fuerza la expresión que acabo de escribirte. Un fuerte abrazo. Tu amigo.

 

gbricenovivasgmail.com

@gbricenovivas