• Caracas (Venezuela)

Gustavo Briceño

Al instante

Gustavo Briceño

Atrapados sin salida

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Atrapados sin salida fue el nombre de una película espectacular de los años 70, que tuvo relación con un manicomio donde vivían perturbados mentales y psicóticos que los trataban de forma inhumana por una psiquiatra, y que discurriría por instancias demostrativas del mundo de los establecimientos psiquiátricos para la época, y cuyo actor principal fue Jack Nicolson con extraordinaria actuación artística. Pero en todo caso, lo que importa y por ello traigo esta película a colación, es por el símil que podría representar esta extraordinaria película con la situación actual de Venezuela.

Los venezolanos, estamos viviendo como nunca pensábamos que podríamos vivir, es decir, con un costo diario de la vida  insoportable y una situación social de desesperanza y frustración a todos los niveles, y lo que es más grave, es el constante y perturbador éxodo de venezolanos que a diario salen del país, para vivir en mejores condiciones de vida con las terribles consecuencias que ello produce en nuestro gentilicio como país y como nación. Siempre Venezuela ha vivido bajo reales condicionamientos de ser un país subdesarrollado, y desde el punto de vista político siempre ha encarado el futuro bajo la evidente contradicción de una autocracia contra una democracia. Así han sido los vaivenes de este país con democracias más o menos firmes y en otras oportunidades con autocracias terribles que han demarcado el país y han socavado en no pocas oportunidades los cimientos de la libertad que tanta lucha ha provocado y producido en las intimidades de nuestra historia.

Los venezolanos no tenemos como nunca salidas ante la crisis que estamos viviendo. Tenemos un gobierno que reina sin escrúpulos y sin límites precisos en lo que se refiere a los aspectos institucionales, cuando observamos el secuestro de las principales instituciones del estado y la constante prédica de una revolución que no es tal, pero que los medios televisivos de una manera por demás asustada y a diario reseñan al pueblo, para evitar la contrapartida de la sanción y el castigo. Por otro lado, la denominada oposición poblacional se encuentra huérfana de conducción libre, segura y organizada lo que produce una situación de incertidumbre y dejadez, extraña e inexplicable, a pesar de las arbitrariedades y descaros de las políticas que provienen del régimen. No es posible imaginar que una sociedad como la nuestra permita tanta desfachatez, sobre todo de un presidente que a diario insulta a gran parte de la población que lo rechaza, y al compás de un país angustiosamente callado permitiendo tanta ignominia. ¿Cómo podemos los venezolanos hacer y construir una plataforma social indicativa de lucha que pueda surgir frente a este estado de cosas?  Por ahora la respuesta es que estamos atrapados sin salida porque el gobierno tiene en su poder las instituciones, el poder militar y el dinero, claro que le falta el pueblo, pero ello indica de forma objetiva, la política autocrática y dictatorial que la acompaña cuando finge que existe una democracia y una revolución, que no solo no existe, sino que contraría en sí misma los elementos y principios más elementales de nuestra venezolanidad, de allí, la incesante actitud de ciertos sectores democráticos que no alcanzan a comprender la realidad de un vida muy distinta a la que los venezolanos tuvimos pendiente en los años anteriores. ¿Éramos felices y no lo sabíamos? no lo sé, lo que si podemos atestiguar y presentar es un dilatado mosaico invertebrado de desavenencias y frustraciones jamás imaginado desde la Venezuela de 1830. Cuando daríamos hoy día ver una película como la anterior, pero con solo cambiar una palabra, el país podría ser distinto y mejor. La película se podría llamar: atrapados con salida y el principal actor sería el pueblo venezolano. Así lo pienso.