• Caracas (Venezuela)

Gumersindo Rodríguez

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Gumersindo Rodríguez

Nación solvente arruinada por Estado incompetente

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La brusca caída de los precios del petróleo agrava problema del déficit de las cuentas fiscales internas y de las cuentas de la balanza de pagos de Venezuela. El  impacto de estos desequilibrios influye en la formación de las expectativas racionales  de los principales acreedores del Estado Venezolano
La incertidumbre lógica que la falta de liquidez gubernamental en el corto plazo  impida el pago puntual del principal y de los intereses de sus acreencias -según lo pautado en los respectivos contratos de financiamiento-,se conjuga con la manifiesta incompetencia de los dirigentes públicos de la economía para proteger los valores del patrimonio productivo del Estado  como la base de la garantía  para honrar sus obligaciones externas a mediano y largo plazo. En estas condiciones la crisis de liquidez  genera expectativas racionales de insolvencia pública. Esto significa que para entender cabalmente la gravedad de tal problema, debe considerarse al mismo tiempo el déficit de la credibilidad  externa de las autoridades fiscales y monetarias  que convirtieron una copiosa abundancia de medios externos de pago en una escalofriante escasez cuyos efectos sufren  dentro del país   las mayorías  consumidoras  en interminables colas para comprar alimentos en medio de la represión de soldados, policías y de los miembros de los “colectivos” socialistas.

Esta situación se presenta mas compleja en este momento en que  los precios  del petróleo han  bajado a mas de la mitad de las recientes previsiones de Bank of America-Merril Lynch  y el país entra en el umbral de de una crisis en la que inicialmente el sector público tendría-según Bank of America-Merryl Lynch “un déficit externo de $ 7 mil millones” y debería cancelar $ 6.0bn en la amortización de  la deuda externa.

A la luz de un análisis del contexto de la economía política de las finanzas venezolanas, en este momento las bases de apoyo social del gobierno se están derrumbando bajo el peso creciente de las consecuencias del ajuste impuesto a partir de 2012 que si bien han producido los resultados fiscales y cambiarios registrados por las instituciones  financieras mencionadas, han minado también las bases de apoyo social, civil y militar de un gobierno cuya gestión administrativa rechaza mas de las cuatro  quintas partes de la opinión publica. En estas condiciones, los mismos banqueros norteamericanos dudan de la viabilidad racional de que “las autoridades  consideren no pagar  la deuda internacional, y correr los riesgos del embargo de bienes externos y de los envíos de petróleo, así como la probable reducción en la financiación de proyectos de Pdvsa. Ello impondría costos graves a corto plazo que hacen  improbable que sea una elección racional frente a estos desfavorables precios del petróleo.”

En  la hipótesis  de que la magnitud de los recursos financieros externos del Estado existentes bajo el control de diferentes entes fueran consolidados en una sola cuenta desde la cual se atenderían prioritariamente los pagos de las obligaciones financieras gubernamentales, a medida que sigan descendiendo los precios del petróleo y se incrementen los gastos de contención de la protesta-importaciones de bienes esenciales de consumo, subsidios y sobornos sociales, inversiones político electorales, gastos en personal represivo, equipamiento militar-policial, etc.-,tendera a prevalecer- sobre los pagos del servicio de la deuda-  las prioridades de las erogaciones presupuestarias  relacionadas con la  propia seguridad y estabilidad gubernamental -manipulaciones electorales de corto plazo para mantenerse en el poder, planes improductivos para  crear empleos temporales, etc.

Es también previsible  que  la existencia de la liquidez internacional  que el Gobierno asigne  para cubrir el servicio de las deudas pendientes no garantice  que a los acreedores se les cancelara el capital y los intereses en la secuencia establecida en los contratos respectivos. En la trama cleptocrática existente, el retardo de estos pagos podrá obligarlos a vender sus acreencias -con descuentos sustanciales-  a terceros  enchufados a quienes se les pagara a su valor facial  en beneficios del entorno cleptocrático. En lo referente a la disponibilidad  oficial  para pagar a su vencimiento el servicio de la deuda publica externa, debería certificarse por instituciones financieras autorizadas-Fondo Monetario Internacional, Banco de Transacciones Internacionales (Banco de Basilea),la existencia física en el caso de las reservas de oro y la localización de su custodia ,y especificarse las tenencias de dinero (depósitos  y certificados de depósitos bancarios, instrumentos públicos y privados de inversión, etc.)  y su grado de convertibilidad en liquidez  aceptable como de pago del servicio de las deudas respectivas. Habría que determinar también si estos activos no han sido previamente comprometidos  como garantía colateral para el pago de otras deudas foráneas por razones estratégicas y geopolíticas conectadas con el interés de la cleptocracia gobernante y de su entorno privado .

Un  conducción  diferente de los asuntos económicos del Estado por un Gobierno que no cargue con el creciente déficit de credibilidad política, financiera y ética del que actualmente nos rige, podría contar con parte sustancial de la cuantiosa riqueza financiera externa privada de los residentes venezolanos-cercana a los 500.000 millones de dólares-colocada en los principales mercados  monetarios y de capitales del mundo industrializado, que representan  cerca 20 veces el monto de las reservas internacionales del Banco Central de Venezuela; casi cuarenta veces el monto de los pagos que habría que desembolsar ahora para superar el riesgo de un  default y una situación  de insolvencia crónica del Estado; casi una tercera parte de las reservas estatales de la monarquía saudita; y mas de la mitad del correspondiente fondo de reservas del Gobierno de Noruega.

Sobre la base del inmenso patrimonio productivo del Estado Venezolano –compuesto por sus reservas de petróleo y gas, carbón, hierro, bauxita, oro y empresas de alto potencial de rentabilidad en hidroelectrificación, siderometalurgia, petroquímica, transporte y comunicaciones, etc- las autoridades fiscales podrían emitir obligaciones  indexadas para proteger a largo plazo su valor real en moneda nacional y en moneda internacional-al mismo tiempo que estimularía las inversiones privadas en las actividades productoras de bienes transables exportables y sustitutivos de importaciones en aquellos sectores que procesen –“aguas abajo”-los insumos que –“aguas arriba”-producen los complejos industriales públicos.

La mayoría de los residentes venezolanos- tenedores de esta cuantiosa masa de reservas internacionales privadas- desde un punto de vista sociocultural  y regidos por un gobierno menos irracional y menos atrabiliario, respetuoso de su libertad y de sus legítimos derechos sociales y económicos, preferirían disfrutar de los beneficios de sus fortunas dentro del país donde están históricamente arraigados con su lengua, su cultura, su familia y sus tradiciones y donde el potencial de rendimiento de sus activos podría ser, en términos reales, considerablemente mas elevado que el que  actualmente realizan en los mercados financieros internacionales.

 

*Ministro de Cordiplan y jefe del Gabinete Económico del Consejo

de  Ministros del Primer Gobierno de  Carlos Andrés Pérez.1974-1977