• Caracas (Venezuela)

Guillermo Vargas

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Cómo elegir el mejor vino

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Cuando necesitamos elegir el mejor vino para determinado momento nos preguntamos ¿de qué país?, ¿de qué zona?, ¿de qué cepa?, ¿tinto, blanco o rosado?, ¿seco o dulce?. Y  aún más: ¿espumoso? o tranquilo. Los contenidos de las etiquetas, por lo general, no ayudan mucho.

Los vinos difieren de acuerdo con su origen, cepas, métodos de elaboración y añejamiento. Una buena opción cuando llega el momento de elegir es empezar por los países más destacados, sus zonas vitícolas, sus estilos de vinos y sus cepas. En vinos europeos, por ejemplo, se puede empezar con los de Indicación Geográfica o de Denominación de Origen. En España son muy famosas Rioja y Ribera del Duero; así como lo son Oporto y Bairrada en Portugal; Barolo y Chianti, en Italia; Bordeaux y Bourgogna, en Francia. Esta manera de elegir nos permite seleccionar un vino de una zona determinada, con sus típicas características de calidad.

Los vinos de países  que no pertenecen al continente europeo se deben elegir por sus cepas más importantes: Cabernet  Sauvignon, Merlot, Malbec, PinotNoir, Tempranillo, Syrah, PetitVerdot y Carménere entre las tintas, y Chardonnay, Sauvignon, Cheninblanc, Malvasía, Riesling y Sylvaner entre las blancas. Estos países –Estados Unidos, Australia, África del Sur, Nueva Zelanda, Argentina, Chile, Brasil, Uruguay y Venezuela, entre otros–le dan mayor importancia al nombre de la cepa predominante del vino, que forma parte de su nombre.

También necesitamos saber con qué acompañar el vino. Los abrebocas, como quesos suaves, aceitunas y frituras de mar, armonizan con rosados secos y vinos generosos como el Fino y la Manzanilla de Jerez; el Foie gras es perfecto con un espumoso Brut o Brut Nature; los mariscos van bien con blancos jóvenes como Albariño, Vinho Verde, Muscadet, Pinot Griggio, Sauvignon y Chenin,  al igual que con pastas de salsas blancas. A las que se aderezan con salsas rojas, incluso la pizza, así como las aves, les van muy bien blancos robustos y tintos jóvenes de Tempranillo, Syrah, Merlot y Carménère.

Las carnes rojas y grasas se armonizan con tintos robustos,  como los Rioja, Ribera del Duero, Bordeaux, Bourgogna, Barolo, Chianti y Bairradas, así como varietales de Tempranillo, Syrah, Petit Verdot, Malbec y Cabernet Sauvignon, entre otros.  Finalmente, para los pescados, son ideales los blancos robustos –Chardonnay o Chablis, Pouilly Fume, Poully Fuise y Rueda, entre otros– y también tintos ligeros de Syrah y Tempranillo.

Guillermo Vargas

guillermo.vargasg@gmail.com