• Caracas (Venezuela)

Guillermo Vargas

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¿Por qué decantar el vino?

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Un concepto antiguo, usado actualmente, es la decantación de los vinos. Consiste en separar un vino sedimentado de sus residuos acumulados en el fondo de la botella, o simplemente airearlo, si no tiene residuos. Práctica fácil de realizar si tomamos en cuenta el tipo y edad del vino, la temperatura de consumo y el recipiente donde hacerla.

En vinos tintos de guarda en botella parte de la materia colorante puede precipitar en el tiempo y formar sedimentos, los cuales se pudiesen retirar mediante la decantación. Los vinos jóvenes no deberían forman sedimentos, se decantan para eliminar olores fuertes que recuerdan la fermentación; mientras que en los añejados, la decantación se utiliza para disipar algunos olores poco agradables que suelen desarrollarse a lo largo del añejamiento en botella.

Los tintos se decantan a temperatura alrededor de los 10°C, de manera que en el tiempo de reposo lleguen a los 18 y hasta 20 °C, temperatura ideal de consumo. Aunque la decantación es casi exclusiva de los tintos, en algunos blancos dulces, licorosos y añejos puede ayudar a mejorar su expresión.

En la decantación se genera un efecto de aireación del vino y  una  ligera oxigenación, favorable y necesaria; liberándose el bouquet, desarrollado en sus años de añejamiento o guarda en botella. Por el contrario, la exposición prolongada del vino al oxígeno es perjudicial, pudiendo disipar importantes compuestos volátiles, lo que afecta la intensidad y fineza de sus aromas.

Un tinto joven y tánico, de 1 a 3 años de edad, es suficiente decantarlo unos  40 minutos antes de tomarlo, pudiéndose sentir más redondo, suave al paladar, agradable y expresivo. Mientras que con un vino de 5 años en adelante no debería esperarse más de 30 minutos, luego de decantado, dándole oportunidad que se exprese y recobre su frescura, sin comprometer su bouquet. Los excepcionales vinos de 20 o más años tienen aromas tan frágiles, que no se decantan, para evitar una excesiva oxigenación que comprometa la intensidad y fineza de sus bondades. En este caso, sirviéndolos cuidadosamente en una copa grande y adecuada, tendrán el espacio suficiente para su oxigenación.

Lo ideal es realizar la decantaciónen unrecipiente de vidrio de boca ancha, alto y muy ancho en la base, llamado decantador, donde se logra una gran superficie de contacto entre el vino y el aire; desde allí es ideal y muy elegante, servirlodirectamente a la copa.

guillermo.vargasg@gmail.com