• Caracas (Venezuela)

Guillermo Vargas

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Viñas y vinos de Bolivia

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El cultivo de la vid en Bolivia llegó procedente de Perú en 1550, con los misioneros agustinos, a las poblaciones de Pilaya, Paspaya y Cintiy. En 1606 la vid arribó a Tarija, tamabuén de la mano de los religiosos agustinos y de los jesuitas.

El vino boliviano es de altura pues los viñedos están entre 2.000 y 3.000 metros sobre el nivel del mar, los más altos del mundo, lo que permite obtener una gran riqueza aromática con una tipicidad muy característica. En el año 1986 se creó el Centro Vitícola de Tarija, con la participación de expertos de España como María Isabel Mijares y don Luis Hidalgo. Se hicieron importantes inversiones en tecnología  y se introdujeron variedades finas de Vitis vinífera,  lo cual le dio un gran empuje a la elaboración de vinos y singanis, el destilado típico del país. En 1998 comenzó la exportación de estos productos a Estados Unidos y Alemania, y ahora también llegan a Europa y Asia.

La superficie de viñedos en Bolivia es de alrededor de 2.500 hectáreas; unas 2.000 en Tarija, 350 en Chuquisaca, 50 en La Paz, 50 en Santa Cruz, 40 en Cochabamba y  10 en Potosí. De ellas 52 % se destina a la elaboración de vino; el resto es para la producción de singani.

La principal región vitícola es el valle central de Tarija, que se encuentra a unos  22° de latitud sur, a unos 2.960 metros de altitud, donde el clima es  templado y árido, con temperatura media de unos 18, 2 °C y una lluvia de 300 a 500 mm al año. Se destacan las zonas de Santa Ana, Chaguaya, Chocloca  y Colón, donde se elaboran vinos tintos de alta calidad con las variedades Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y Barbera, característicos por su alta intensidad aromática, de buen color y cuerpo, armónicos, y muy equilibrados.

Además se elaboran vinos blancos de calidad en las zonas de Calamuchita, Angostura, Concepción, la Compañía de Jesús, Huayriguana, San Luis, San José, entre otras, con las variedades Sauvignon, CheninBlanc, Riesling, Parellada, Xarello y Torrontés. Son intensos y muy finos aromas, equilibrados y delicados, debido a la altitud en que se cultivan las vides.

En Bolivia el consume de singani, considerado como “la bebida genuina boliviana”, es bastante alto. Es un destilado de vinos de uva de mesa, cepa Moscatel de Alejandría, con excelentes características aromáticas, obtenidas en los viñedos plantados en las zonas de mayores altitudes del país.

guillermo.vargasg@gmail.com