• Caracas (Venezuela)

Guillermo Cochez

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Guillermo Cochez

¿Quién querrá cometer magnicidio?

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Aunque no haya habido ninguna muerte de un político importante, en Venezuela se sigue hablando insistentemente de magnicidio. Pareciera una gastada canción interpretada por Fidel Castro por muchísimos años que se aprendieron al pie de la letra tanto Hugo Chávez como Nicolás Maduro. Cada vez que afrontan un problema acuden a inventar alguna conspiración que terminaría en el asesinato del jefe del Estado.

Por la cartelera de supuestos magnicidios han pasado muchos. El ex presidente de Colombia Álvaro Uribe y la siempre mencionada Agencia Central de Inteligencia gringa, CIA, encabezan esa interminable lista de sospechosos de querer quitarles la vida a los nunca bien ponderados presidentes de Venezuela Chávez y ahora Maduro. Han caído tanto en la explotación de este tema que hasta a la afable María Conchita Alonso la han querido implicar en esta serie de tramas.

La última peligrosa sospechosa es la diputada María Corina Machado. El solo mencionar su nombre hace temblar a los jerarcas de Miraflores porque, como la pintan últimamente, es capaz de dirigir un ejército completo con capacidad para dar con el blanco de dejar sin vida a quien ocupa hoy el Palacio de Miraflores. Por eso la interminable persecución de que ha sido objeto y los cuantiosos recursos que deben haber gastado para vigilar todos sus movimientos y así evitar que sorpresivamente lleve a cabo un ataque sorpresivo. La movilización nacional que hace María Corina desde hace meses los tiene preocupados.

Nadie tiene la menor duda de que todos los señalamientos que apuntan hacia la diputada más votada de las elecciones parlamentarias pasadas carecen de un ápice de verdad. Ellos lo saben y por eso María Corina ni se inmuta y afrontará con valentía todos los actos de esta opereta de tercera categoría en que la quieren enredar.

Sin embargo, lo que preocupa es que sigan martillando con aquello de que intentan asesinar al señor Maduro. Eso nos hace pensar que al repetir tanto esto del magnicidio sí haya quienes están intentando crear una situación  de inestabilidad en Venezuela para lograr hacerse con el poder que desde hace 15 años ostentan los seguidores del extinto teniente coronel.

Hasta la fecha aún se desconoce las causas de la muerte de Chávez. Más aún, ni un solo médico ha certificado el día de su respiro final ni dónde ocurrió el desenlace. Se dice que fue el 5 de marzo de 2013, pero eso ni los detentadores del poder se lo creen.

Su muerte, como se especula, ocurrió en La Habana, Cuba, antes de esa fecha, la cual no puede ser revelada porque se caerían todas las mentiras que siguieron a la misma: la designación de Elías Jaua como canciller firmada para un Chávez que nunca dio más señales de vida; la ascensión de Nicolás Maduro a la Presidencia el 10 de enero de 2013, cuando de haber estado muerto Chávez le correspondía a Diosdado Cabello. En fin, se caería estrepitosamente al piso el castillo de falsedades que armaron para hacerle ver al mundo que el Eterno Comandante había muerto en Caracas y no había sido desconectado previamente en diciembre de 2012 en las manos de los cubanos.

Una versión popular que nadie aclara es si esa desconexión se hizo cuando ya los hermanos Castro se dieron cuenta de que Chávez ya no les era útil y demoraron días en anunciarlo para arreglar los problemas que a lo interno de Venezuela pudieran darse.

Puede ser que el problema que tienen ahora se base en las mismas premisas: ¿consideran los cubanos que Nicolás Maduro ya no les es útil? ¿Se dan cuenta de que bajo su liderazgo está a punto de producirse una explosión dentro del ejército que acabe con el férreo control que ha ejercido sobre los asuntos internos de Venezuela? ¿Se percatan de que de seguir las cosas como van se puede producir una explosión social que nadie puede predecir en que terminará?

No hay que ser adivino para darse cuenta de que la situación venezolana ha caído en una especie de precipicio donde no hay vuelta atrás. Lo que se llamó revolución y que nunca fue, se desploma. Como zamuros hambrientos se reparten los despojos de lo que va quedando.

Frente a esto, algo grave está por pasar en Venezuela. Todos están a la espera de un desenlace. Mientras tanto, siguen tirando cortinas de humo para tratar de ocultarlo. Dios proteja a ese país hermano de América.