• Caracas (Venezuela)

Guillermo Cochez

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Guillermo Cochez

Ponga atención, presidente Varela

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El país no anda bien; se siente que está dando traspiés. No hablo de lo económico, porque eso camina solo; precisamente, allí sí conviene que no se sienta el gobierno. No andamos bien porque no se ven correctivos para evitar que desmanes del anterior gobierno se repitan. Los militares se fueron en el 89, pero políticos tradicionales que los reemplazaron han ido de mal en peor; el último, Martinelli, terminó de corromper la Asamblea, acabó los partidos políticos, destruyó instituciones como la Contraloría y la Fiscalía Electoral. Trató de aniquilar el Tribunal Electoral, pero allí “se estrelló”. Puso precio a todo, y todo lo quiso comprar. Sé que las decisiones a tomar no son fáciles ni tampoco deberán ser estilo “siete machos” con un mazo en la mano.  

Se repartieron miles de becas en un lugar sagrado como el Ifarhu con fines políticos, y aún no hay ningún detenido. Cientos de millones fueron malversados en el PAN y pasan los días y no se ve ninguna acción. Donde quiera que se investigue se encuentra un acto de corrupción del gobierno anterior. Lo último es el enriquecimiento injustificado comprobado a un magistrado.

¿Por qué aún no hay investigación alguna contra ex ministros del MEF, o ex directores del PAN, AAUD, Seguro Social, Inadeh y tantos otros en cuyas entidades la danza de millones para politiquería y malversación fue incalculable? ¿Cómo es posible que la contralora esté aún en su puesto? ¿O el fiscal electoral? ¿O que funcionarios que participaron en ilícitos siguen reídos en sus puestos? La percepción es que le quieren echar tierra a todo… para seguir en lo mismo.  

Pareciera que la única entidad donde han encontrado irregularidades, por la acción de la directora Ada Romero, es Ampyme. ¿Y qué pasó en el Mides, Tránsito, Autoridad del Turismo, Seguridad, SPI? ¿En Cancillería, donde podría haberse revocado un asilo por dinero? ¿Y los amigos de los hijos de mandatarios que en el pasado gobierno se hicieron millonarios? En fin, en tantos otros lugares donde a diario se escucha de trampas que se hicieron, y pareciera que se ocultan porque sus actuales regentes tienen instrucciones de no poner denuncia alguna hasta que abogados de la Presidencia la revisen.

Llevo 52 años de mi vida en política. No creo que me faltarán muchos más para seguir con el ímpetu y entusiasmo que ha caracterizado mis años más activos de vida pública. Sin embargo, me preocupo del futuro país en que vivirán mis hijos y mis nietos. Me preocupa el desánimo que se está generalizando en la población a cien días de su gobierno, cuando vemos que todo sigue más o menos igual. Eso es peligroso, porque los indignados son capaces de mover el rumbo de los países, sin saber a veces hacia dónde lo llevan. Pareciera que lo único que ha cambiado es que tenemos un presidente más sosegado y menos estridente que el anterior, pero moviéndose lentamente, sin hacer olas, en un ambiente que poco ayuda a ver que las cosas serán diferentes.

¿Se está nombrando a los mejores y más capaces? No. ¿Se está consultando a la sociedad civil sobre nombramientos sensitivos como el contralor y el procurador? No. Se ha seguido nombrando notarios al estilo de siempre, a pesar de que se dijo que sería diferente, pagándole salario a cada uno. En el cuerpo diplomático han designado a algunos que bien hubieran podido ser representantes personales de Noriega. Se sigue la práctica de que el presidente revise todos los nombramientos. Como que no se delega y no se trabaja en equipo o ¿será que no hay equipo?      

El país necesita transformarse. Exige líderes con coraje que enfrenten problemas como la reforma estructural del Estado y la arraigada corrupción pública. Que vele para que los funcionarios tengan vocación de servicio y no de servirse. A procurar eliminar la especie de narcoestado que algunos, entre estos bancos locales y extranjeros, han estado promoviendo en Panamá, y que se fomentó tanto en el pasado gobierno. Que se atreva a nivel internacional a defender principios y no solo a preservar intereses.

Queremos un país diferente. A cien días de su mandato, con la sinceridad que siempre me ha caracterizado, le tengo que decir que no veo señales claras de que vamos por ese camino. Vamos rumbo de un quinquenio gris donde no se toman acciones por miedo a equivocarse.

Actúe, señor presidente: el país sabe que si usted decide, puede hacer la diferencia.

*Panameño preocupado

gcochez@cableonda.net