• Caracas (Venezuela)

Gonzalo Morales

Al instante

La guerra

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La guerra es un fenómeno natural, propio de los seres vivos: se sabe cómo comienza, empero nunca se sabe cómo terminará. Sin embargo, para evitarla hay que prepararla y muy bien. “Si vis pacem para bellum” dice el antiguo aforismo romano. Algunos políticos recientes, en contraposición,  están aplicando otro principio: “Si vis bellum para pacem”.

Para evitarla hay que tratarla, negociarla, desde una posición de fuerza.

También, quienes quieren instigarla y comenzarla deben saber, exactamente, qué es la guerra. Quien haya seguido el fenómeno de la guerra durante el siglo XX y  registrado sus secuelas, debe concluir que la guerra es muerte, mutilaciones (físicas y mentales), destrucciones, odios y enfrentamiento entre hermanos. Casi siempre durables durante muchas décadas: judíos y árabes tienen cuatro milenios peleando y no se cansan.

Las secuelas y destrucciones provocadas por la guerra civil de España y por la II Mundial quedaron visibles, palpables, durante décadas. Las secuelas de la guerra civil americana, sobre todo en el sur del país,  se proyectaron hasta los años sesenta y algunas hasta hace poco tiempo..

No me complace abordar públicamente este tema, pues considero que solo debe tratarse en los medios de esa especialidad; pero el momento político venezolano y las constantes insinuaciones a esa solución me obligan a efectuarlo y trataré de realizarlo con cuidado.

Guerra significa utilizar todos los medios ofensivos conocidos, disponibles, sin limitación, para doblegar a un enemigo. Se utilizan no solo los que hieren directamente, tales como gases, sino otros, algunos más sutiles, creadores de efectos psicológicos, o virus, que enferman. La  guerra subterránea y la psicológica son ampliamente utilizadas.  La guerra debe ser el último recurso a utilizar, cuando otros medios han fallado.

La conducción de operaciones militares se lleva a cabo siguiendo leyes y principios similares a los utilizados en el mundo de los negocios, donde tácticas y estrategias son comunes en la planificación de campañas de venta, para imponer un producto en el mercado.

En general, la guerra es conducida y llevada a cabo por profesionales que conocen esos principios y saben aplicarlos donde y cuando se debe. En algunos casos surgen líderes naturales que los aplican, guiándose solamente por su astucia, con resultados exitosos, pero esos son casos muy especiales, no frecuentes.

La guerra se decide cuando fallan los medios diplomáticos, los acercamientos, las transiciones, las conciliaciones, los acuerdos, los convenios. A no ser que se esté tratando con fanáticos, quienes sólo apelan a recursos extremos,  o con mentirosos que tratan de engañar, siempre pueden encontrarse medios conciliatorios. Se puede encontrar un punto intermedio, pero hay que buscarlo y acordarlo. No es fácil. 

A principios del año 2001 escuché unas declaraciones de Chávez por televisión, en las cuales amenazaba con sus armas, tanques, cohetes a un enemigo. Después de raciocinar me di cuenta de que se dirigía a la oposición. Esto me obligó a publicar varios artículos sobre la guerra.

Sin embargo, en el momento actual, en vista de la situación tan tensa que estamos sufriendo, donde se habla del enfrentamiento armado, de la guerra entre hermanos, no  tenemos otro recurso sino analizar la situación completa en todas sus fases, sin omitir alguna, para alcanzar algunas conclusiones, aun cuando tentativas.

Las teorías socialistas y comunistas, desde el siglo XIX, han estado propiciando el enfrentamiento sangriento del pueblo trabajador contra sus  opresores, por eso su bandera es roja. El triunfo de la revolución rusa le dio más vigor a ese deseo, el cual quisieron difundir a nivel internacional.

Ese deseo casi cristalizó en España, donde fue derrotado por las armas, pero se incrustó en Europa, apoyado por los tanques rusos, donde también desapareció, en algunos países de manera sangrienta y en otros sin esta secuela, pero en todos hubo que ejercer gran presión, en parte internacional.    

Concurrentemente, desde Rusia se ejercieron grandes esfuerzos para imponerlo también en la América Latina, en África y en Asia, regiones donde existen grandes diferencias económicas, sociales y raciales que generan intensos resentimientos, algunos de los cuales no existían en Europa.

El triunfo de la revolución china y luego la cubana dieron gran impulso a estas ideas, sobre todo entre la juventud, lo cual generó y difundió el método de guerrillas en América y en África, donde tuvieron un éxito insuficiente y luego fueron derrotados militarmente.

En Europa del Este se impusieron, con apoyo de los tanques rusos, hubo instancias muy sangrientas, tales como la revolución húngara de 1956, o la primavera de Praga en 1968, pero eventualmente fueron derrotados y la democracia y la libertad regresó a todos los países europeos. 

Ahora bien en todas esas regiones donde se impulsó a la juventud a combatir para alcanzar un ideal político ¿qué se obtuvo? Los resultados están a la vista: muerte y prisión para muchos, mutilaciones para tantos inocentes, especialmente niños,  producidas por las minas que sembraron los combatientes, muchas destrucciones y división entre las familias.      

El régimen pseudo-socialista venezolano, derrotado en las elecciones de diciembre de 2015, lucha inmisericordemente para continuar disfrutando el poder. Utiliza todos los recursos en su panoplia para mantenerse, aun de manera artificial,  en contra del deseo de la mayoría aplastante venezolana y sacrificando el poco respeto internacional que le quedaba.

En vista de su minusvalía está amenazando con lo poco de que dispone: las fuerzas represivas, una buena parte compuesta de civiles bien armados y motorizados. En adición, constantemente lanza amenazas por los medios publicitarios, indicando que solo entregará por la fuerza. No entienden lo que están expresando, tampoco que su tiempo ya pasó. Están amenazando con guerra al pueblo venezolano.

El régimen confía con que dispone de suficiente armamento para aplastar a la oposición, la cual no está armada. Sin embargo, olvida que las armas están disponibles en muchos lugares y se pueden negociar. Olvidan también que la oposición dispone de una mayoría de población, la cual puede tomar las armas.

Todos estos argumentos deberían ser suficientes para informar y disuadir a