• Caracas (Venezuela)

Gonzalo González

Al instante

El régimen estimula el caos

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La situación en Venezuela es muy grave y el gobierno está desbordado por la situación, la crisis se le ha ido de las manos. El momento reclama un diálogo sincero y productivo, una gran concertación nacional para gestionar apropiadamente la crisis y abatirla. El oficialismo tiene la principal responsabilidad para iniciar y concretar ese proceso.

Sin embargo, el chavismo se decantó por la confrontación, el peor de los caminos para los intereses del país y su gente. Desde el 7 de diciembre emprendió una política destinada a enfrentar a la nueva Asamblea Nacional, busca desgastarla y sabotearla. Se niega a escuchar el clamor de cambio y rectificación expresado por el electorado el 6-D.

Maduro y la nomenclatura se llenan la boca hablando de la necesidad de diálogo pero al igual que en 2014 se trata de una operación propagandística por cuanto no se materializa en hechos concretos y no se dan los pasos apropiados para materializarlo ni se convoca a los interlocutores apropiados.

Lo sucedido con el decreto de emergencia económica y la citación de los ministros del área económica y el presidente del Banco Central por el Parlamento demuestra la real actitud e intenciones politiqueras del oficialismo.

El gobierno ha debido consensuar previamente con la Asamblea Nacional el contenido del decreto si hubiese tenido, realmente, la intención de que fuese aprobado y no la de usarlo para acusar a la AN de boicotear la acción gubernamental. El desacato de los ministros y el presidente del Banco Central a la citación de la AN es otra demostración de las reales intenciones del régimen.

El flamante Consejo Nacional de Economía Productiva es otro componente de la estrategia gubernamental destinada a crear espejismos y difuminar su responsabilidad en la crisis. Es otro parapeto de corte corporativo del cual se puede decir “que no son todos los que están ni están todos los que son” en cuanto a su representatividad; me recuerda a la rimbombante como inútil Conferencia de Paz montada en 2014 por el oficialismo mientras reprimía con saña, brutalidad y crueldad las protestas de entonces.

Si el régimen, de verdad, estaba interesado en llevar adelante un diálogo sincero ha debido fijar como su interlocutor privilegiado a la Dirección de la MUD y al Parlamento sin desmedro de consultar a los agentes económicos.

La realidad pura y dura es que con la conducta del gobierno la situación empeorará significativamente. La escasez, la inflación y la violencia, los jinetes de nuestro particular apocalipsis, llegarán a niveles nunca vistos en estos lares.

A estas alturas es conveniente preguntarse por qué el gobierno actúa de esa forma. Maneras y contenidos que lejos de ayudar a superar la crisis contribuyen a profundizarla.

Creo que las motivaciones de la dirección política roja van más allá de los condicionamientos ideológicos, del Plan de la Patria y del legado de Chávez; se nutren del supuesto convencimiento de que la única manera de evitar el cambio tranquilo que  está cuajando es tensando la cuerda al máximo, incluso hasta provocar un estallido social de ámbito nacional que les permita dar un manotazo y cambiar el nuevo cuadro político. Quizás consideren que con el dominio institucional disponible, el control de la FAN y de los cuerpos de seguridad, de la caja, de los medios de comunicación, de sus bandas armadas y de su todavía importante apoyo popular pueden ganar la partida.

Si mi hipótesis es cierta, estamos en vísperas de una posible catástrofe: un gobierno promoviendo el caos y la anomia.

La existencia de una dirección política opositora fuerte y cohesionada es vital para lo que viene y para ofrecerle al país una alternativa ante un régimen desgastado, desbordado, incapaz y aventurero.