• Caracas (Venezuela)

Gonzalo González

Al instante

El 6-D y sus consecuencias

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El resultado de los comicios parlamentarios – que devinieron en plebiscitarios- fue el esperado, pero no la contundencia del mismo. Una victoria de la MUD pronosticaban  las  encuestas serias y anunciaba la calle, la duda iba por el lado de la magnitud de ella. Había una suerte de coincidencia entre muchos sectores de que la coalición opositora lograría entre 95 y 100 curules. Al final hubo avalancha, estas suelen concretarse a última hora.

Fue una jornada épica. El pueblo resistió y venció al miedo, a la intimidación, al chantaje y al soborno social, al ventajismo descarado así como a las operaciones -diseñadas, dirigidas y financiadas por el régimen  de común acuerdo con politiqueros de vieja y nueva data-orientadas a confundir al electorado. 

El deseo mayoritario de cambio encontró en la MUD el interlocutor adecuado, lo cual habla del acierto de la estrategia diseñada y puesta en práctica por la coalición opositora.

Hay quienes haciéndose los exquisitos o interesados en manipular lo ocurrido hablan de que solo hubo voto castigo y de que esos sufragios son prestados. La condición plebiscitaria sobrevenida de los comicios, la claridad del mensaje opositor y la contundencia del resultado demuestran la falacia de esas afirmaciones. Las elecciones libres (y ésta lo fue a pesar de las irregularidades) premia o castiga a los competidores. Por supuesto quienes apoyaron a la MUD van a estar pendientes de lo haga con la confianza depositada.

El tamaño de la votación por la MUD y su transversalidad social y geográfica muestra la reducción de la polarización socio-política  generada, estimulada y rentabilizada por el chavismo. Persiste  la polarización política, el chavismo obtuvo 40% de respaldo y continúa en el gobierno y dominando el resto de los Poderes del Estado.

Ahora lo importante es lo que viene, teniendo como contexto la mega crisis en progreso que según los economistas no hará sino profundizarse con sus consabidos perjuicios para el común.

El oficialismo luego de verse obligado a reconocer su contundente derrota, decidió huir hacia adelante. Ha adoptado una postura golpista cuando descalifica la voluntad popular expresada en votos y anuncia que rechazará las decisiones del nuevo Poder Legislativo,  que radicalizará la revolución y otras zarandajas propias de la ultraizquierda; precisamente  contra lo que voto la mayoría. Busca repolarizar socialmente a la sociedad. Es evidente que no han asimilado correctamente lo ocurrido y actúan con una enorme irresponsabilidad. No estamos en presencia ni de estadistas ni demócratas sino de tira piedras, chafarotes y déspotas. Si no rectifican a fondo el gobierno puede colapsar el próximo año.

La postura de la Mesa de la Unidad Democrática luego de su victoria fue correcta: firmeza, humildad y responsabilidad con Venezuela. Las decisiones adoptadas en el Pleno de los diputados electos de darle prioridad en la agenda a los temas económicos y sociales – dentro de sus competencias legislativas – y esperar la actitud del oficialismo para avanzar en lo político es acertada y responsable.

La oposición democrática debe mantener, reforzar y ampliar la unidad como estrategia; consolidar su equipo directivo – responsable de la victoria -, demostrar  la utilidad para el país del nuevo Parlamento, ofrecerle a los venezolanos – en el momento adecuado- el camino constitucional para sustituir al gobierno y prepararse para gobernar.

El cuadro político cambio dramáticamente, el poder absoluto ha remitido y podemos estar  en transición hacia algo todavía no definido. La evolución de la crisis así como  la conducta tanto del gobierno como de la oposición democrática determinarán hacia dónde vamos.