• Caracas (Venezuela)

Gonzalo González

Al instante

Rebelión democrática

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En Venezuela está en marcha una rebelión democrática. Rebelión la llamo porque la mayoría está decidida a lograr el cambio de gobierno por encima de los diversos impedimentos y recursos que el régimen usa para evitarlo: el miedo, el chantaje, la amenaza, la violencia, el soborno social, el ventajismo entre otros. Todas conductas ilegales, ilegítimas, arbitrarias y antidemocráticas.

El chavismo gobernante usa descaradamente el aparato del Estado para sus propósitos continuistas. Obsesionados por lograr, a todo trance, sus objetivos el régimen se ha colocado desde el 7 de diciembre pasado en terrenos de la dictadura. En otras palabras, la nueva mayoría social no está dispuesta a calarse la imposición. Quiere y necesita que se vayan pronto.

Democrática también es por cuanto esta nueva mayoría apela a la vía constitucional, cívica y pacífica para lograr el cambio de régimen, para reconstruir el país y conquistar la libertad mediante la democracia. El primer paso de este proceso fue la renovación de la Asamblea Nacional el 6-D, el segundo la recuperación de la autonomía del Poder Legislativo nacional y el tercero, en progreso, es la activación del referéndum revocatorio presidencial.

Es, precisamente, en el proceso de activación del revocatorio en donde se ha manifestado con más claridad el uso antidemocrático e ilegal del aparato del Estado para impedir el cumplimiento de la Constitución.

EL CNE, cuyo mandato constitucional es facilitar la expresión de la voluntad del soberano mediante el voto, trabaja abiertamente para impedirlo actuando de manera parcializada con el objetivo de favorecer los propósitos continuistas del régimen. Y sobre las elecciones regionales la “banda de las cuatro” mira para otro lado. En fin, nada que pase por la decisión del cuerpo electoral. El chavismo gobernante prefiere contar cañones y no votos.

La reacción ciudadana a las maniobras obstruccionistas del CNE ha sido firme, militante e intransigente en la defensa de su derecho constitucional de activar el mecanismo refrendario. Es por ello que la validación culminó exitosamente y el oficialismo mordió el polvo de nuevo.

Incluso, en el seno del disminuido movimiento chavista hay una fuerte corriente a favor de dirimir la crisis política por la vía del referéndum.

La calle y las encuestas serias reflejan claramente dos cosas: una mayoría de más de dos tercios se opone al gobierno y en porcentajes similares se pronuncia por el revocatorio como fórmula de cambio.

El ambiente de rebelión democrática va a ensancharse por cuanto el régimen insiste en sus errores para gestionar la crisis y persiste en escalarla con su conducta abiertamente antidemocrática.

Toca a la oposición democrática, devenida en fuerza mayoritaria, no equivocarse; reforzar su unidad y convocar al país a ejercer una mayor presión democrática para avanzar hacia el cambio.