• Caracas (Venezuela)

Gianfranco Berardinelli

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Gianfranco Berardinelli

Moda y música: ¿algo en común?

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¿Alguna vez se han preguntando por qué muchos de nuestros artistas, y en especial de nuestros cantantes, se visten tan mal? La respuesta al gran asunto es que 90% de ellos no cuentan con un estilista que cuide los detalles de su vestuario e imagen. En el caso de los cantantes, cuando se dedican a un género en específico, es importante estudiar lo que se quiere proyectar y a qué tipo de público va dirigida la música, algo así como el target del cantante.

La mayoría de los intérpretes en Venezuela prefieren ahorrarse el dinero y no confiar en las manos de un experto, al seleccionar el vestuario que lucirán en cada uno de sus shows y apariciones públicas. En el mundo del espectáculo nacional ningún talento es recordado como el mejor vestido durante su carrera o el más vanguardista, pero sí por sus desaciertos y locuras.

Cuando alguno de nuestros artistas lo consiga será tomado en cuenta por el resto de su vida; el reto que tienen cada uno de ellos es superar al colectivo y conseguir su verdadera esencia, encontrar ese toque distintivo que los haga ver muy diferentes a lo que se consigue en una calle o en un coctel. 

La mayoría de los coolhunters o cazadores de tendencias siempre se pasean entre los barrios góticos de las ciudades para descubrir, analizar y estudiar qué están usando las nuevas bandas y la gente que acude a disfrutar de esos toques pequeños y particulares; todo esto con la idea de informar a las grandes firmas, incluso de lujo, lo que está sucediendo con la moda de calle y en esos pequeños guetos, de donde les aseguro se originan muchas de las tendencias que vemos en las pasarelas.

Los estudiantes de diseño también han vivido este fenómeno de investigación, porque sus respectivas colegiaturas los envían a estudiar dicho fenómeno como parte de sus pensa. El mejor ejemplo, por citar alguno, es el de Lady Gaga quien transformó el mundo de las tendencias, haciendo que las extravagancias se convirtieran en algo habitual, así los diseñadores empezaron a elaborar excéntricos zapatos y ropa con aire futurista que se colaron en nuestro guardarropa sin darnos cuenta.