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Es un hecho, ser sociable te hace inteligente

En Finlandia Día de San Valentín se llama "ystävänpäivä", que significa "Día del amigo". A diferencia de muchos otros países en los que el Día de San Valentín es principalmente un día de romance, en Finlandia es también el día en que los amigos cercanos se envían tarjetas y regalos | Foto: AFP

Salida con amigos | Foto: AFP

Un nuevo y pequeño estudio demostró que las personas que tienen más amigos desarrollan su cerebro

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Nuevamente la Universidad de Oxford está dando que hablar con sus investigaciones sociales que explican el comportamiento humano.
¿Cuántos amigos tienes? ¿Con cuántos de ellos has hablado, escrito o reunido en un mes? Fueron algunas de las preguntas que incluyeron en el mini estudio.

Los encargados entrevistaron a sólo 18 hombres y mujeres a quienes tras contestar estas sencillas preguntas los llevaron a un escáner para monitorear su desarrollo cerebral.

¿Qué descubrieron? Que las personas más sociables presentan algunas regiones del cerebro más grandes en comparación con las solitarias.
Así de simple. Tener amigos te vuelve inteligente, y hay más.

Estos hallazgos los dieron a conocer en la reunión anual de la Sociedad para la Neurociencia realizada esta semana en el Reino Unido, según informó The Huffington Post.

Es decir, comprobaron en una primera instancia que los impulsos cerebrales aumentan y están mejor conectados en personas que tienen un montón de amigos, y cuanto más sociales mayores son sus bits.

Mary Ann Noonan, una de las investigadoras indicó que el número promedio de amigos conectados en un mes fue de alrededor de 20, pero los que destacaron fueron quienes se relacionaron con más de 40 personas. Los que dijeron que sólo vieron o se contactaron solo con 10 amigos no manifestaron ningún cambio.

Los chicos sociables demostraron que alrededor de la mitad de una docena de regiones del cerebro eran más grandes y que aumentaban cuanto más amigos alguien tenía.

Una de las regiones analizadas fue la que registra la sociabilidad, que está ubicada en  la corteza cingulada anterior, que es el área que se usa para mantener el registro de lo que hacen los demás.

Además, notaron a través de los exámenes que las conexiones entre esta área y otras que se ocupan para analizar cómo otras personas piensan y sienten, son más fuertes en las mujeres y hombres sociables.
Sin embargo, también detectaron que las otras regiones del cerebro que no se utilizan en la sociabilización se verían reducidas en comparación a éstas.

La amistad

Es que los vínculos sociales son importantes porque si son sanos y cariñosos hacen bien, mejoran la salud, estados de ánimo y hacen que la vida sea más fácil. No en vano, “es mejor tener amigos que dinero”… ¿Acaso el estado de ánimo sube cuando te juntas con los amigos? ¿Y el estar conectado con ellos te hace más vital?

“En los seres humanos más sociables, tal vez estas vías de comunicación son más parecidas a las autopistas que carreteras con mucho viento, por lo que el procesamiento de información es más eficiente y mejor”, explicó la investigadora Mary Ann Noonan.
Es decir, existirían fuertes conexiones entre las distintas áreas involucradas en la sociabilidad.

Pero en la Sociedad para la Neurociencia, donde se presentó este estudio, dicen que existen investigaciones previas que indican que en los monos producen resultados similares.

Por ese motivo, creen que sencillamente los humanos sociables nacen con cerebros que son más “cableados” para la amistad. Y que por esa razón, usan ciertas regiones con más frecuencia y que eso lleva a que esas zonas crezcan para mantener al día sus demandas sociales.

Pero la doctora Noonan insistió en que su apuesta está en comprobar que el cerebro está cambiando en respuesta a la inclusión en la vida cotidiana de las redes sociales, que están tan de moda.

“No quiere decir que no haya una influencia genética, por lo que si usted viene de una familia alegre, su cerebro estará predispuesto a eso o a ser sociable, y será de la misma manera”, indicó.

De todas maneras, este mini estudio es un inicio para comenzar a aprender más sobre cómo nuestro cerebro reacciona, se beneficia o se deteriora en situaciones sociales, lo cual, piensan, podría conducir a nuevos tratamientos para el autismo, la esquizofrenia y otras condiciones en las que la gente lucha para interactuar con los demás.