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María Corina Machado: La indiferencia es complicidad

La diputada venezolana María Corina Machado / EFE

La diputada venezolana María Corina Machado / EFE

La diputada insiste en que sigue en su puesto porque de acuerdo a  la Constitución Diosdado Cabello no tiene atribuciones para destituirla

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La diputada María Corina Machado recibió el lunes en Lima la noticia de su destitución. Ayer, en diálogo con El Comercio –que la entrevistó para todos los periódicos del Grupo de Diarios de América- , insistió en que ella sigue en su puesto pues, de acuerdo a la Constitución Diosdado Cabello no tiene atribuciones para hacerlo. Calificó el régimen de Nicolás Maduro como una dictadura, criticó el papel de la OEA y dijo que espera mucho más de los gobiernos de América Latina. El objetivo de las protestas ciudadanas –dijo- es buscar una transición hacia la democracia, que pase por la salida constitucional de Maduro del poder.

-Diosdado Cabello ha señalado que usted violó el artículo 149 de la Constitución, que dice que los funcionarios públicos no podrán aceptar cargos, honores o recompensas de gobiernos extranjeros sin la autorización de la Asamblea Nacional. ¿Qué le contesta?

-Por lo visto el señor Cabello no conoce la Constitución, aunque se hacen múltiples referencias a ella. A un diputado de la Asamblea Nacional solo se lo puede destituir por cuatro vías: renuncia, muerte, revocatoria o una sentencia firme de un tribunal. El artículo 200 de la Constitución establece que para que pueda ser investigado un parlamentario primero tiene que haber una solicitud de antejuicio de mérito por parte de la fiscalía en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), donde el parlamentario tiene derecho a la defensa. Si se considera que hay mérito para el juicio, esa decisión del TSJ va a la Asamblea Nacional, y allí se vota si quitarle o no la inmunidad a un parlamentario. Nada de esto ha ocurrido. Si hubiese un delito, que no lo hay, en todo caso el señor Cabello no tiene potestad para destituir a un diputado, ese es un acto aberrante, imposible de realizar en Venezuela.

— ¿Con relación al cargo que se le imputa qué responde?

-Estaba previsto el viernes pasado que yo pudiera hablar en el Consejo Permanente de la OEA para ser la voz del pueblo, para que no solo se escuche al régimen, ese era un punto en la agenda. Desafortunadamente, los embajadores votaron primero por hacer una sesión cerrada y, en segundo lugar por eliminar ese punto en la agenda, por lo cual el Gobierno de Panamá me dio la única opción de utilizar un mecanismo que es muy usado en la OEA: un país le ofrece su silla a otro. Yo actué en una función accidental en ejercicio de mi función parlamentaria porque mi trabajo es ser la voz de la gente. Si este es el precio que ellos quieren hacerme pagar por ser la voz de los venezolanos lo pago una y mil veces.

— Cabello ha dicho que usted perdió la inmunidad y que en cualquier momento puede ser detenida.

-En Venezuela pasan todo tipo de arbitrariedades y violaciones a los derechos humanos, de modo que todo venezolano teme porque no hay garantías. Hay una suspensión de facto de las garantías constitucionales. Ahora, yo tengo muy claro cuáles son mis derechos y cuáles son mis deberes. Mi derecho como diputada es seguir ejerciendo mi cargo.

— Regresa usted a Venezuela

-Yo mañana (hoy) estaré de vuelta, porque ese es mi deber.

— José Miguel Insulza ha dicho que la OEA no saca ni pone presidentes. ¿El objetivo de la oposición es que Nicolás Maduro caiga?

-Lo que la OEA sí tiene que hacer es promover y defender la democracia. Eso es lo que se estableció en la Carta Democrática Interamericana, casualmente firmada en Lima el 11 de septiembre del 2001. Entonces, si frente a lo que está ocurriendo en Venezuela no sirve la carta para abordarlo, entonces no sirve para nada. Porque en la región no ha habido una situación más crítica en términos de violación sistemática a los derechos humanos, de los principios democráticos contemplados en la carta como elementos esenciales. En Venezuela no hay separación de poderes, no hay respeto al Estado de derecho, no se permite el pluralismo, no hay libertad de expresión, no se permiten la protestas, la sociedad y los poderes públicos están militarizados y se violan los derechos humanos, entonces, ¿qué más tiene que pasar? Ahora, cuál es nuestro objetivo: es la transición a la democracia. En Venezuela hay un régimen que no es democrático, porque yo le pregunto a usted: ¿cómo se llama un régimen que persigue, que reprime, que tortura estudiantes, que censura a los medios y que asesina, cómo se llama? Eso es una dictadura.

— ¿Esa transición pasa por la renuncia de Maduro?

-Esa es una de las opciones. La transición debe darse en el ámbito de la Constitución, y ella establece diversos mecanismos.

— El referéndum revocatorio...

-Puede ser. También están la asamblea constituyente, una enmienda de la Constitución y la renuncia.

— Maduro anunció la detención de tres generales por un intento de alzamiento. ¿Le cree?

-A estas alturas creerle a Maduro es muy difícil. Si esto es verdad, que diga quiénes son estos generales, dónde están y qué estaban haciendo.

— Fue el mismo día en que llegaron cancilleres de la Unasur. ¿Cómo lo interpreta?

-Es que ya es muy burdo. Hasta hace ocho semanas el mundo podía creer que en Venezuela había cierta resignación de la sociedad. Pero en estas ocho semanas los estudiantes le han arrebatado la careta al señor Maduro y ya el mundo empieza a llamarlo como lo que es, un dictador.

— El Gobierno critica las barricadas porque son violentas. ¿Esa forma de manifestarse la apoya usted?

-Desde el primer día hemos insistido en que nuestra protesta es cívica y pacífica. Ahora bien. Hay venezolanos en distintas zonas del país que están siendo atacados por bandas criminales en sus hogares. Se meten en las residencias, rompen los vehículos, incendian, hoy incluso se están metiendo en los hogares y han arrastrado y se han llevado secuestrados a ciudadanos. Hay comunidades que han buscado mecanismos con cierre y protección de ciertas zonas para cuidarse a sí mismos y defenderse. Eso es una cosa, y otra cosa es la violencia, con la que estamos en total desacuerdo. Ahora, quien provoca la violencia, y esto es muy importante, y a quien le interesa la violencia, es al Gobierno.

— ¿Entonces, bajo esas condiciones es posible una transición, con barrios pobres adeptos al chavismo…

-La gente pobre no tiene qué comer.

— ¿Por qué entonces no se unen a la protesta?

-Se han unido a la protesta.

-Pero no en sus barrios

-En los barrios están las bandas criminales operando. Y si usted sale a protestar en sus barrios les marcan las casa o les disparan a sus viviendas.

-Usted agradeció al pueblo peruano por el apoyo a la oposición. Pero no ha tenido la misma receptividad por parte del Gobierno del señor Ollanta Humala. ¿Qué opina de eso?

-Nosotros esperamos mucho más de los gobiernos de América Latina. Venezuela ha sido solidaria a lo largo de la historia con las democracias en el hemisferio. Y el pueblo peruano entiende lo que es vivir bajo un régimen como el que hoy existe en Venezuela, donde se violan los derechos humanos. Es hora de que los gobiernos democráticos llamen las cosas por su nombre y se pongan del lado de Venezuela. Ya este régimen pasó una línea roja con la represión y con la persecución. Ahora, sí debo reconocer que en la OEA la posición del embajador de Perú fue solidaria. Y eso se agradece.

-¿Usted cree que Maduro presiona a sus homólogos o ellos voluntariamente miran al costado?

-Hace más que eso. Y por eso hoy, a estas alturas con lo que ha pasado en Venezuela, la indiferencia es complicidad.