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Chichiriviche

Foto: Federico Parra / AFP - Información: María Isabel Sánchez / AFP

A 70 km de Caracas, Chichiriviche de la Costa, un pueblo que vive del turismo en sus playas, se las ingenia para lidiar con la falta de internet y de dinero en efectivo

Chichiriviche

Foto: Federico Parra / AFP

En ese lugar, en un área detectada por pescadores, se capta la señal de internet de la ciudad de Catia La Mar, a 35 km. Con agilidad, Nancy marca en la maquinita el número de cédula, el monto y la clave secreta de las tarjetas que -impensable en otro país- le revelaron sus dueños.

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Foto: Federico Parra / AFP

Todo lo llevaba anotado en pequeños papeles con los que envolvió las 13 tarjetas de crédito y débito. “Algunos desconfían, otros no. Los que tienen hambre tienen que confiar en uno”, dice Nancy.

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Foto: Federico Parra / AFP

Ante la falta de efectivo el punto -como popularmente llaman los venezolanos al datáfono- es primordial. Pero en Chichiriviche, la cosa es más complicada. Desde agosto pasado no hay internet porque -cuentan sus pobladores- se robaron los transmisores y cables de la antena enclavada en una de las montañas que rodean a este pequeño pueblo frecuentado por aficionados al buceo. Allí se sube en moto o en carro para pasar el punto.

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Foto: Federico Parra / AFP

Varios negocios del pueblo deben trabajar a base de confianza, pues muchos clientes pagan por transferencias bancarias cuando regresan a sus casas, uno y hasta tres días después.

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Foto: Federico Parra / AFP

La mayoría de los pobladores no tiene cuenta bancaria. Para pagar salarios a sus cuatro empleados, la propietaria del Centro de Submarinismo Scubatec asume comisiones de 15% a quien le vende montañas de billetes (algunos cobran hasta 100% de comisión).

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Foto: Federico Parra / AFP

Pedro Vielma, propietario de la posada La Quilla, usa el poco efectivo para pagar al pescador la cena que dará a sus pocos huéspedes. Está la rueda trancada, manifestó.

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Foto: Federico Parra / AFP

Hojilla, el popular cuida carros de la playa, quien siempre lleva un silbato en el cuello sobre su chaleco fosforescente, también está afectado: Hoy casi todos me han dicho: Mira negro, no tenemos efectivo. A veces me pagan con una cerveza, un cigarro o un sanguchito. Ahí remedio algo para no quedarme liso, sin nada, dice este hombre de 49 años.

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Foto: Federico Parra / AFP

A pesar de que muchos clientes llegan a la playa a descansar, se dan cuenta rápidamente de la escasez. ¡Coño, esta vaina es una ladilla! Vine de Caracas a descansar, sin teléfono ni internet; pero con esto... te vuelve el estrés, se quejó uno de los turistas, tras esperar más de una hora para pagar cinco cervezas que se tomó. Sin embargo, al final, la incomodidad termina siendo superada por el descanso.

A 70 km de Caracas, Chichiriviche de la Costa, un pueblo que vive del turismo en sus playas, se las ingenia para lidiar con la falta de internet y de dinero en efectivo. Nancy Rodríguez, una rolliza mulata de 43 años, va en su bote unos dos kilómetros mar adentro unas cuatro veces al día a pasar las tarjetas de quienes comen en su kiosco. 

Para cancelar en Chichiriviche, los turistas les dan las claves de sus tarjetas a los comerciantes.