• Caracas (Venezuela)

Gabriel Antillano

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Los dominios del verdadero lobo

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He who makes a beast of himself gets rid of the pain of being a man”.

Samuel Johnson

 

Esta temporada de premios cinematográficos en la que nos encontramos actualmente me ha hecho recordar una película de la cual se habló mucho pero no suficiente en las premiaciones del año pasado: The Wolf of Wall Street (2013) de Martin Scorsese; esa especie de biopic sobre el multimillonario estafador Jordan Belfort y de cómo obtuvo una fortuna mediante estafas en el mercado accionario, que luego despilfarró en drogas duras (todas) y mujeres (todas las que quiso), entre otros impulsos hedonistas. Lamentablemente, The Wolf of Wall Street no ganó ningún Oscar.Al competir con películas como Her (2013) de Spike Jonze (malinterpretada como una advertencia sobre el futuro), muchos decidieron mirar a otro lado ante la realidad de la película de Scorsese: Jordan Belfort existe, es una persona real, cuyas aventuras con drogas, mujeres y enormes cantidades de dinero fueron aun de mayor magnitud en la vida real que las mostradas en la película. Y, aun peor, nos gusta. Nos gusta verlo, incluso sentimos envidia. Tres horas de celuloide donde un Leonardo Di Caprio transformado en Jordan Belfort esnifa líneas de cocaína, consume crack, folla con prostitutas y modelos, estrella un Lamborghini, estafa gente, hace fiestas inolvidables y no deja de temblar. Sí, nos gusta, pero no lo admitimos cuando sabemos que Jordan Berfort, quien por cierto tiene un cameo en la película, existe. Sentimos miedo ante la atracción eterna del dinero infinito, ese que hace realidad hasta la fantasía más sórdida y convierte en dioses a los hombres. Pero Belfort es un hombre del pasado, un fenómeno perteneciente a los ochenta y los noventa. Ahora, libre de prisión (luego de 22 meses de reclusión por estafas) y con una deuda millonaria que no ha terminado de pagar, dicta charlas sobre negocios y promociona sus dos libros autobiográficos (la película es una adaptación de uno de ellos).

El mundo ha seguido adelante. La vida de consumo en la cual todos participamos, ahora es dominada por Internet, algo que no llegó a manejar del todo Mr. Belfort. Las redes sociales vuelven imperceptible la línea entre lo público y lo privado y sirven como respuesta a una necesidad de exhibir la intimidad. No es casual que la persona con más seguidores en la red social de compartir fotografías Instagram sea Kim Kardashian, con más de 25 millones de followers (si no contamos el perfil de la misma empresa Instagram que tiene unos 50 millones). Kardashian, una mujer que apartando un corto tiempo como modelo, un video sexual con su novio de aquel momento y relaciones con famosos, es famosa por ser famosa.

Más importante me parece otra cuenta con menos seguidores (unos 7 millones), la del denominado «Rey del Instagram»: Dan Bilzerian, quien suele montar fotos de su vida privada, la cual se resume en armas de fuego (asegura tener una en cada habitación de su mansión), mujeres (todas modelos de las más hermosas y artificiales, casi imposibles), autos de colección, relojes, yates, fajos de dinero, su jet privado y sus mascotas (un gato y dos cabras).

Bilzerian, actualmente de 34 años, barba y un cuerpo no demasiado alto pero extremadamente musculoso, es un millonario y reconocido jugador de póker (autoproclamado «El Bill Gates del Póker») que saltó a la fama gracias a un video viral donde aparece entre el público en un juego de cartas con una modelo acariciando su frondosa barba durante todo el evento. A partir de allí, parece estar en todas partes. Su exposición pública le ha traído hordas de admiradores que aseguran envidiar su «perfecto estilo de vida». Con una mansión alquilada que al parecer pertenece al multimillonario de Singapur, Wong Ngit Liong (35.000 dólares mensuales), y amistades como Miley Cyrus, Mark Wahlberg y Wiz Khalifa, Bilzerian no es extraño a la fama.

Dan Bilzerian, «Blitz» para los amigos, tuvo una infancia difícil en una mansión (con cancha de básquet y su propia montaña de roca volcánica importada) en Florida con un padre ausente y poca gente que le prestara atención. Ese padre, Paul Bilzerian, fue un adinerado ejecutivo de Wall Street y veterano de la guerra de Vietnam que, cuando el pequeño Blitz tenía 10 años, le anunció que iría a la cárcel por fraude. Todos en su familia, incluyendo su madre y su hermano Adam, tienen un nivel de IQ cercano al de genio. «Básicamente, no tuve un montón de atención cuando era niño,» explica Bilzerian, «supongo que por eso soy un lunático estrambótico». A partir de entonces, el pequeño Blitz empezó a dar problemas. Fue expulsado de dos colegios, lo admitieron en una academia militar en Utah donde fue luego expulsado por llevar la ametralladora de su padre en el bolso. Sin saber qué hacer después, Bilzerian se alistó para convertirse en un militar, entró en el entrenamiento para ser parte de los Navy Seals. Una semana se fracturó la pierna y continuó el entrenamiento ya que había apostado con el médico de guardia unos 20 dólares a que podría hacerlo. A dos días de la graduación, Bilzerian fue expulsado. Entró entonces en la Universidad de Florida para matricularse en negocios y criminología. Pudo pagar su matrícula gracias a una mensualidad que le era pagada por ser un «veterano», ya que fue dado de baja con honores, aunque sin terminar el entrenamiento básico como Navy Seal. Fue en la universidad donde, aunque no llegaría a graduarse, aprendió a jugar póker.

Bilzerian quedó en bancarrota, perdió todo lo que tenía y se vio forzado a vender sus armas, afición de coleccionista que ya tenía para el momento. «Debes perderlo todo para respetar el dinero», ha confesado Bilzerian. Con los 750 dólares que obtuvo por sus pertenencias, ganó unos 10.000 dólares, que luego convirtió en 187.000 dólares en Las Vegas. Entonces, dejó la universidad. “Algunas semanas estaba ganando alrededor de 90.000 dólares, así que empecé a ver a los profesores pensando: ¿qué hago yo aquí?”.

Muchos se preguntan cuánto del dinero ganado en estafas por su padre ha contribuido a la fortuna de Dan Bilzerian, quien no teme hablar de ello, asegurando que tiene muchos fondos a su nombre, e incluso usó dinero de ellos para sacar a su padre de la cárcel. También existen rumores sobre las conexiones con partidas ilegales de póker realizadas entre estrellas de Hollywood y ejecutivos multimillonarios.

Como en boxeo, Bilzerian empezó a perder y ganar mientras ascendía en su carrera como jugador profesional de póker. Su primer intento en una partida grande fue un fracaso. Sin embargo, ESPN le dio tanta presencia en pantalla que la empresa de juegos de póker online, Victory Poker –ahora desaparecida–, se convirtió en su patrocinadora.

Entonces Dan Bilzerian se convirtió en lo que es hoy: el verdadero lobo del póker, con apodos como «Rey del Instagram», «La persona más interesante de Instagram», «El Macho Alfa por excelencia», «El Bill Gates del Póker» y «El nuevo Hugh Hefner». El hombre que rechazó una oferta de 100.000 dólares por afeitarse la barba y nadó a medianoche en un lago llego de cocodrilos. Jugador de póker profesional, multimillonario, amigo de celebridades, vecino de Leonardo Di Caprio y del empresario Sam Nazarian, amante de los autos y las armas, play boy de muchas mujeres, amante de los gatos, etcétera.

Los autos: Dan Bilzerian es un fanático de los carros de carreras. Posee un 1965 AC Cobra con una placa personalizada que dice «SUCK IT» y un Lamborghini Aventador con una placa que dice «MR GOAT» (“Sr Cabra”, en referencia a su cabra mascota, que también es inspiración para la cabeza de cabra que lleva como logo en la cola de su jet privado). En una ocasión, Blitz apostó con su abogado 400,000 dólares por una carrera de autos entre ambos –cabe acotar: ganó la carrera. En una de sus fotos de Instagram más emblemáticas aparece un jeep Brabus G63 AMG de seis ruedas montado sobre unas escaleras en la entrada de una casa, el comentario de Bilzerian en la foto es: «Estacionarse ha resultado mucho menos problemático de lo que había anticipado».

Las armas: Bilzerian asegura tener mínimo un arma cargada en cada habitación de su mansión. En un tweet acompañado de una foto de un montón de rifles sobre una mesa, el millonario aseguraba: «Mi mayor miedo es que alguien entre a mi casa y no sea capaz de decidir con que arma le voy a disparar». En muchos de sus videos y fotos en Instagram aparecen montones de armas de fuego, en muchos incluso aparece disparando en un desierto. Algunas veces no está solo, lo acompañan modelos semidesnudas ayudándolo con su posición de disparo o él ayudándolas a disparar.

Las mujeres: La gran mayoría de las fotos que Dan Bilzerian sube a las redes sociales son de mujeres. Fue novio de la playmate Jessa Hinton, quien asegura haber terminado la relación luego de leer una cuenta sobre las prostitutas y drogas en los juegos en los que Dan participaba. «Las mujeres feas lastiman mis ojos», comentaba Bilzerian en un tweet. Su afirmación no parece carente de sinceridad, ya que todas las mujeres que lo rodean constantemente parecen ser modelos de medidas perfectas. Incluso se le conocen algunos vínculos con estrellas porno. En una foto de una despampanante mujer en ropa interior con una escoba en la cocina, Bilzerian comentaba: «No pienso tener sexo con ella hasta que no termine de limpiar la casa». En otra foto aparecía una hermosa chica frente a una piscina con flotadores en los brazos y el comentario de Blitz: «Le dije que hasta que no aprenda a nadar, no me acostaré con ella». Incluso en algunas de sus fotos, Bilzerian aparece desnudo, como una en la cual está sobre una motocicleta con varias modelos montadas encima y dice: «Podrías pensar que es fácil montar una moto desnudopor toda la casa y follar chicas de grandes tetas. No lo es, pero lo hago por la gente». Incluso en la boda de uno de sus amigos, aseguró: «Fui a la boda interracial de Big Al y gané tanto dinero que creo que me casaré con una negra también».

Aparte de su mansión alquilada en Hollywood Hills, Bilzerian posee una mansión en La Jolla, México, y un lujoso apartamento en Las Vegas.Cuando Howard Stern lo entrevistó, Blitz declaró que tiene un valor de entre 50 y 100 millones de dólares. Contó también que tiene 20 empleados, entre ellos tres asistentes y tres chefs.

El rey del Instagram tampoco es extraño a los escándalos. Recientemente surgió una polémica por una de sus fotos donde aparece con el congresista norteamericano Dana Rohrabacher, ambos con escopetas en la oficina de Bilzerian, donde claramente se pueden ver líneas de cocaína en el escritorio (el comentario que acompaña la foto es: «Nada dice navidad como una botella de Mezcal y una escopeta»). Bilzerian ha ido a la cárcel dos veces en los últimos meses: una por portar material para fabricar una bomba casera en un vuelo a Las Vegas y en una segunda oportunidad por golpear en la cara a la modelo Vanessa Castano en un club de South Beach. En un video de la revista pornográfica Hustler invitaron a Bilzerian a aparecer lanzando a la actriz porno Janice Griffith desde el techo de una mansión hasta la piscina unos metros abajo. Blitz lanzó sin mucho esfuerzo a la actriz como a un ligero saco de cemento, quien, gracias a una mala caída, se fracturó la pierna. Griffith buscó demandar al multimillonario por la fractura, lo que resultó en una carta del abogado de Bilzerian (el mismo de la carrera de los 400.000 dólares) que parecía más una amenaza de Tony Soprano que una advertencia judicial. En la carta, donde el abogado del multimillonario advierte al abogado de la actriz pornográfica no continuar con «esa tontería», se encuentran cosas como esta: «Al igual que tu cliente, los hechos de la acusación no ‘volaran’ precisamente».

Vive rápido y también casi muere joven. Con tan solo 25 años, Bilzerian sufrió dos ataques cardiacos (el segundo en el hospital, 12 horas luego de ser tratado por el primero). Atendido por el médico de Michael Jackson, Conrad Murray, encontraron que Blitz estaba cargado de cocaína, alcohol y viagra. Sufrió el infarto luego de 5 días de sexo, drogas y póker. «Saliendo a correr», publicó Bilzerian en Twitter al salir del hospital, «Apuesto un millón de dólares a que no moriré. ¿Alguien acepta?».

Muchas personas cercanas a Bilzerian aseguran que es un buen hombre, respetuoso de las mujeres y colaborador. Creó The Robin Hood Project, destinado a ayudar a los más necesitados por medio de donaciones de 10.000 dólares para evadir impuestos. También ayudó a una mujer que perdió sus extremidades haciendo donaciones para convertir su casa en un hogar más cómodo para ella. Invirtió 2.000 dólares para que su amigo Jay Farber se mantuviese en un torneo de póker (en el cual quedó de segundo y ganó 5.1 millones de dólares, de los cuales regaló un millón a Blitz).

Pero el hombre que lo tiene todo siempre quiere más, y Dan «Blitz»Bilzerian aún no logra cumplir su sueño de ser actor de cine. Ha sido stunt man en algunas películas y ha tenido papeles pequeños en películas como The Equalizer (2014), Olympus Has Fallen (2013) y Lone Survivor (2013). En el caso de Lone Survivor, protagonizada por Mark Wahlberg y basada en una operación militar real, Dan invirtió un millón de dólares y pidió que se incluyera el personaje de Master Chief Dan Healy, el cual interpretaría el mismo Bilzerian en la película. Al parecer, Bilzerian conocía a los militares de la operación y el verdadero Healy salvó a uno de sus amigos. El guión se modificó para darle alrededor de 8 minutos en pantalla. Sus escenas fueron eliminadas en post-producción. Bilzerian demandó a la productora y aseguró que su molestia no era por su aparición recortada, sino por el hecho de que no apareciera Dan Healy. Sin embargo, al ver que su millón de dólares de contribución resultó en 1.5 millones de dólares de ganancia gracias al éxito de la película, Blitz olvidó la demanda.

El sociólogo polaco Zygmunt Bauman explica en su libro Vida de consumo que en nuestra modernidad líquida, todos somos «simultáneamente, los promotores del producto y el producto que promueven. [Somos], al mismo tiempo, encargado de marketing y mercadería, vendedor ambulante y artículo en venta». Dan Bilzerian es un producto que se promueve muy bien y se vende aún mejor. Definido en Twitter como «Actor, Astronauta, Asshole… y juego póker de vez en cuando», recientemente Bilzerian eliminó el «Asshole» de su descripción, posiblemente como estrategia de marketing.  Muchas mujeres suelen enviarle fotos desnudas o casi desnudas con mensajes –usualmente escritos sobre sus cuerpos– con cosas como: «Propiedad de Dan Bilzerian» o «Esclava Bilzerian». Cuando no está desnudo, Blitz suele estar vestido en su uniforme personal que consiste en botas militares, pantalón de camuflaje y franela negra de manga corta.

Dan Bilzerian es el Übermensch nietzscheano de la modernidad. El ideal de excesos de una cultura rápida, desechable y que busca la satisfacción cada vez más inmediata. Bilzerian es algo más que un cretino con dinero y fama, es una viva representación de los ideales varoniles del macho alfa de antaño que de alguna forma calan en la actualidad, donde lo que significa ser hombre se ha visto en constante cambio desde las revoluciones sexuales de las últimas décadas del siglo XX. Bilzerian hace lo que quiere, no responde a nada ni a nadie, y si alguien comparte sus intereses en autos, armas, póker, dinero y mujeres, pues bien; si no lo hacen, igual. Si bien la satisfacción inmediata que otorga el dinero es el contrato tácito del sistema capitalista, la atracción de los excesos en sus representaciones modernas como The Wolf of Wall Street o el éxito en las redes sociales de Dan Bilzerian, hablan de algo más profundo. Cuando Robert Louis Stevenson escribió Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde, no se refería a la lucha entre el bien y el mal, se refería a como esa lucha se desarrolla dentro de cada hombre. En este sentido, todos tenemos un Mr Hide/Dan Bilzerian latente en nosotros que lo único que quiere es satisfacer sus deseos a toda costa, todo lo demás es completamente irrelevante para la bestia. En personas como Bilzerian, solo existe el Ello de Freud.

Cuando accedemos a mundos de excesos, reaccionamos de forma diferente. Algunos sienten envidia, otros responden con horror, pero si pudiésemos, ¿seriamos como Dan Bilzerian? ¿Preferiríamos ser hombres a ser bestias? Anular toda norma y cumplir nuestros deseos suena atractivo hasta para el más moralista. Cuando miramos a la bestia, ella nos devuelve la mirada y entramos entonces a los dominios del verdadero lobo, donde todo está permitido.