• Caracas (Venezuela)

Gabriel Antillano

Al instante

True Detective: el género más humano

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“People are afraid to merge on freeways in Los Angeles”

- Less Than Zero, Bret Easton Ellis


Decía Alan Moore que la vida no está dividida en géneros como la literatura (la literatura, podría decirse, tampoco, pero son divisiones que lamentablemente nos vemos forzados a usar para imponer un orden que poco tiene que ver con lo literario) y solo es una “aterradora, romántica, trágica, cómica historia de detectives con ciencia ficción y vaqueros”. Evitemos las confusiones. El género noir no necesariamente involucra policías, ni la novela policiaca es siempre noir o involucra un asesinato. Sin embargo, son géneros y subgéneros que nacen del conflicto y a los cuales impregna una sensación constante de peligro. Existe algo que se esconde y que el lector –o espectador– desconoce. Lo desconocido atrae, al igual que el peligro o lo lúgubre.

El género detectivesco, la novela de detectives, ha sido menospreciada muchas veces, en especial en el mundo hispanohablante, donde pareciera considerarse un género menor. Los géneros noir (o novela negra), hardboiled, policiaca, de crimen y de detectives, han sido más explotados en el mundo anglosajón. No es difícil de imaginar si tenemos en cuenta que los dos escritores que cimentaron el género noir detectivesco fueron Dashiell Hammett y el gran Raymond Chandler, donde también podríamos incluir al maestro del hardboiled, Jim Thompson, igual que a James M. Cain. Estos cuatro jinetes del apocalipsis eran americanos, lo que convierte a los Estados Unidos en la cuna del noir literario y la novela de detectives, al menos como la conocemos hoy en día. Crearon un modelo, una escuela, que incluía misteriosas desapariciones, crimen de todo tipo, despampanantes femmes fatales, disparos, detectives, alcohol y muerte. El género, lamentablemente, no había regresado con fuerza desde los últimos años del siglo XX. A excepción de algunas novelas, películas y series, en su mayoría provenientes del mundo escandinavo (no, no hablo de la saga Millenium), con escritores como, por ejemplo, Jo Nesbø, el final del siglo XX y los inicios del XXI fueron una temporada en la que lo más cercano que tuvimos a esas influencias fueron las primeras películas de Quentin Tarantino. El noir, como ya he dicho, no es un género exclusivo de la literatura. Incluso, a partir de las adaptaciones a la pantalla grande en blanco y negro de las novelas de Raymond Chandler y Dashiell Hammett, con Humphrey Bogart como protagonista en muchas de ellas, el noir pasó a pertenecer al cine en nuestro imaginario colectivo. Noel Simsolo escribe en su muy recomendable El cine negro  que una película perteneciente al género de cine negro o cine noir:

“Nunca se reconoce por una temática precisa, unos personajes recurrentes, el cuerpo ideológico del discurso o unos juegos iconográficos. Su identidad reside en la elección de una actitud de artista, es decir, en la forma de contemplar y de mostrar la materia que se va a filmar, abriendo a un tiempo el imaginario del espectador a climas oníricos, al realismo social o a consideraciones ideológicas. El cine negro es una nebulosa”. (17)

El género de detectives no consiste solo en crimen y muerte. Es una forma de contar una historia con un hilo conductor que afecta a los personajes y nos va mostrando sus mejores y peores momentos. Es un género que se adentra en la condición humana tomando el camino más oscuro. Porque el asesinato, el crimen o el caso, es solo lo que lleva al héroe en un viaje de ida y –si tiene suerte– de regreso hasta el infierno, como ocurre a veces en la mejor literatura y el buen cine.  Desde el año pasado, con el estreno de la primera temporada de la serie True Detective, producida por HBO, puede que estemos ante el renacer de uno de los géneros más humanos de narrativa, y todo esto desde la pantalla chica, donde parecen estar las mejores historias actualmente. Alguien ha tomado la nebulosa de la que hablaba Simsolo para crear una magnifica historia para nuestro tiempo. 

True Detective es una serie en formato antología (es decir, cada temporada es una historia completamente diferente con otros personajes) creada por el escritor Nic Pizzolatto y producida por HBO. Cada temporada consta de ocho episodios con una duración aproximada de una hora por episodio. La primera temporada fue dirigida en su totalidad porCary Fukunaga, la segunda temporada, estrenada hace dos semanas, es dirigida por Justin Lin.

La primera temporada de True Detective se desarrolla en Louisiana y nos presenta a dos detectives que tratan de resolver juntos un caso a lo largo de 17 años. La historia está contada en tres tiempos. Nos presenta así a Rust Cohle, un detective brillante con serios problemas para tratar a las demás personas, una visión nihilista de la vida, un pasado que lo atormenta y una intuición e inteligencia que le son tan útiles en su trabajo como detective, como le son complejas para su vida personal. A su lado está el detective Marty Hart, un hombre sencillo con convicciones simples que cree en la familia y los valores, aunque sus instintos más básicos lo acercan a la contradicción y la hipocresía. Marty cree en la gente, Rust no. Ambos intentaran resolver el brutal asesinato con tinte ritual de una joven prostituta en los infinitos pantanos de Louisiana, que esconden misticismo y horror bajo el manto de rectitud y fe que arropa al sur norteamericano. Los potentes diálogos, las concepciones de Rust y la atmósfera de la serie nos remiten a una serie de referencias e influencias, muchas de ellas públicamente aceptadas por Pizzolatto. Pensemos, por ejemplo, en la filosofía de Thomas Ligotti, las novelas de Raymond Chandler, el mundo monstruoso y misterioso de H. P. Lovecraft, los aforismos de Emil Cioran. Pizzolatto también ha mencionado como influencia a Eugene Thacker, Ray Brassier, Jim Crawford, David Benatar, Laird Barron, John Langan y Simon Strantzas. Sin embargo, la influencia más fuerte de la serie sigue siendo Thomas Ligotti y su libro The Conspiracy Against the Human Race. Incluso, la serie hace referencia a un extraño culto religioso que habla de estrellas negras, un lugar llamado Carcosa y el Rey Amarillo, todas referencias al libro de historias de Robert W. Chambers, The King in Yellow.

Nic Pizzolato ya había obtenido cierto reconocimiento como escritor de ficción antes de entrar a la televisión. Su libro de cuentos Between here and the yellow sea fue muy bien recibido por la crítica literaria norteamericana. Posteriormente publicó la magnífica novela Galveston. La novela, ambientada en el sur norteamericano, cuenta la historia de Roy Cady, un tipo rudo, curtido, de creencias simples y con la violencia siempre a poca distancia de su vida. Roy ha trabajado para grandes jefes del crimen organizado como cobrador y asesino. Un altercado con su jefe lo encontrara con la joven y atractiva rubia Rocky, a quien salvará de los hombres de su jefe y ambos emprenderán una huida, de la muerte, sí, pero también de sus respectivos pasados y de sí mismos. El uno de los mejores pasajes de la novela, una antigua amante le dice a Roy que se olvide de todo porque el pasado no es real, solo son figuraciones personales.

El pasado parece ser también el tema principal de la recién estrenada segunda temporada de True Detective. El ambiente ha cambiado, dejamos atrás los pantanos de Louisiana para llegar a California, esa que alberga a la ciudad de Los Angeles (L.A.). Elisa Lerner llamaba a Hollywood “la ciudad de las piscinas”. Y es que California lo tiene todo, luces y destellos de flashes, fama y gloria, sol y palmeras. Pero esta es otra California, la California oscura que todas las luces del mundo no podrían alumbrar. Reminiscente del L.A. donde ocurren las tramas de las novelas policiacas de James Ellroy. Esa California tan bien retratada por Michael Mann en Heat y Collateral. La California de muertes y horrores inimaginables, esa es la ciudad escogida por Nic Pizzolatto para traernos esta nueva historia, este nuevo caso y estos nuevos protagonistas. Si antes los personajes principales eran solo dos, Rust y Marty, ahora tenemos cuatro historias igual de importantes. Conozcan entonces a Ray Velcoro, un policía divorciado que trata de ser un buen padre para un hijo que podría ser el resultado de una violación a su ex esposa mientras su alcoholismo no le permite controlar a la bestia violenta que es en realidad. Velcoro trabaja para la policía de la pequeña ciudad de Vinci, pero también para Frank Semyon, un mafioso que ha tomado la decisión de dejar atrás su vida de crimen para crear un negocio legitimo que deje a sus sucesores dinero y un gran legado: una vía de trenes. El asesinato del contralor de Semyon unirá a Velcoro con la detective Ani Bezzerides, hija de una actriz que la abandonó y un gurú espiritual que jamás se ocupó demasiado de ella ni de su hermana, quien ahora parece trabajar en un servicio de pornografía por webcam. El cadáver, sin embargo, no fue encontrado por Bezzerides o Velcoro, sino por Paul Woodrugh, un veterano de la guerra en Iraq que habla poco y depende del viagra para mantener las apariencias con su amante. Woodrugh es un policía de moto que recorre la carretera que une el pueblo de Vinci de Velcoro y Semyon con la ciudad de Ventura, donde opera la detective Bezzerides. Es en esta carretera, mientras transita a toda velocidad con las luces apagadas como modo de terapia suicida, donde el oficial Woodrugh encuentra el cadáver del contralor de Frank Semyon, llamado Ben Caspere.

Tenemos entonces a tres policías que no son ajenos a la violencia y quienes huyen de su tormentoso pasado o simplemente tratan de ignorarlo, solo para descubrir lo que todos ya sabemos: no puedes huir de ti mismo. En la otra esquina está un mafioso que mira solo hacia el futuro. Estas cuatro historias de pasados oscuros y futuros complejos se encuentran con el cadáver de Caspere. El crimen y la muerte como único punto de encuentro y chispa inicial.

A partir de esta premisa y estas historias nos tendremos que presentar semana a semana hasta escuchar la canción Nevermind del enorme Leonard Cohen que nos dice “I had to leave / my life behind. / I dug some graves, / you’ll never find. / The story’s told / with facts and lies. / I had a name / But never mind”, y saber que estamos de nuevo en la oscura California tratando de resolver un rompecabezas que puede que acabe con todos, incluso con nosotros.Esto apenas comienza. 


@GaboAntillano