• Caracas (Venezuela)

Froilán Fernández

Al instante

Fin del vértigo

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Más allá de los anuncios del MWC, el congreso mundial de movilidad, tras bastidores se vislumbra una tregua entre los dos grandes rivales de la tecnología: Qualcomm e Intel, los que producen los poderosos procesadores que dan vida a los smartphones y a los PC corporativos de nuevo formato híbrido.

Qualcomm se ve como el ganador casi absouto en los smartphones, pues es el escogido por las grandes marcas para la mayoría de los modelos de alta gama que se presentaron este año en Barcelona. Intel adelanta sus planes para competir en ese espacio, pero donde domina realmente es en el mercado de los portátiles corporativos y en los procesadores para servidores.

¿Por qué la tregua? En momentos que estos grandes y rivales se preparan para afrontar la próxima ola del Internet de las Cosas (IoT), con miles de millones de sensores y dispositivos que se conectarán entre sí, tiene que haber un acuerdo de los estándares usados en IoT, pero también está por ocurrir la muerte de la Ley de Moore. ¿Recuerdan? Chips con más procesadores, casi duplicando cada año, lo que garantizaba procesadores más rápidos, de mayor rendimiento y más baratos.

A medida que la escala de fabricación de los chips bajaba hasta las decenas de nanómetros, la ley de Moore se mantuvo saludable cor unos 60 años, pero ya se vislumbra que al al llegar a 5 nanómetros no se podrá continuar con esta carrera hacia procesadores más rápidos.

Ya han habido indicios de lo que viene: procesadores más lentos pero más eficientes en el manejo de la energía, como ya ocurrió con algunas de las familias de procesadores multi-núcleo de Intel.

William Holt, jefe de Tecnología y Manufactura de Intel, dice que en la transición actual, los mejores cambios de tecnología disminuirán el consumo de energía en los dispositivos, pero reducirán la velocidad de procesamiento.

La pérdida de vigencia de la Ley de Moore implica un cambio de paradigma. Los fabricantes de chips están ahora atentos a la ya muy citada Ley de Koomey: “Para un cierta carga computacional, la cantidad de batería que se necesita, disminuirá a la mitad cada año y medio”. Ya el poder de cómputo pierde protagonismo porque el nuevo campo de crecimiento, el de los sensores para el IoT, no lo requiere.