• Caracas (Venezuela)

Froilán Barrios

Al instante

“…Con salarios bajos vete p’al carajo...”

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Todavía resuena en la plaza O’Leary de Caracas en el acto oficialista del pasado Primero de Mayo la rima popular militante, ante el anuncio presidencial del aumento salarial mínimo de 30% dividido en dos porciones, evidentemente insuficientes ante la devastadora inflación proyectada para este año 2015 en cifras superiores a 120%, por cierto, de alcanzarse semejante indicador, sería un récord en nuestra historia económica.

Como respuesta tuvo la ira presidencial al observarse los manoteos destemplados y descalificativos, a todos aquellos que piensan solo en sus intereses personales y no en la revolución. Lo que resulta cada día más controversial para la propaganda oficialista y las permanentes cadenas, anunciar guerras económicas, conspiraciones imperiales para justificar cada vez lo evidente, la incompetencia gubernamental de frenar el alto costo de la vida.

El último desaguisado es anunciar “que las comunas se organizan para derrotar la inflación, mediante el cambio de patrón de consumo alimenticio del venezolano y la reducción de la cadena de comercialización de los distintos rubros para abaratar los precios y derrotar la inflación”.  

Si existiera hoy Radio Rochela no habría mejor fuente de vena humorística que esta afirmación, cuando millones de familias gravitan en toda la geografía nacional en inmensas colas y vejámenes de todo género ocasionados por el desabastecimiento y la escasez para sobrevivir y obtener “el nuevo patrón de consumo  alimenticio”, impregnado de la precariedad más abyecta que impacta a cada hogar.

Por tanto, la respuesta laboral organizada ante el anuncio del mandatario nacional no se hizo esperar al convocar el comando magisterial integrado por 8 federaciones al exitoso paro nacional de brazos caídos del pasado jueves 14-5, en demanda de salarios justos para los docentes, ya que un profesional del  área con 15 años de labor devenga hoy salario mínimo al igual que un recién ingresado bachiller docente. Igual decisión de protesta ha sido manifestada por los gremios universitarios, en particular la Fapuv, con el objetivo de mejorar sus condiciones de trabajo.

Este contexto indica el malestar laboral creciente no solo de la economía formal, también los jubilados de la administración pública manifiestan su inconformidad cuando el monto de sus pagos solo alcanza el salario mínimo, al desconocer el Estado mediante dictamen de la Contraloría la progresividad de los derechos conquistados en los contratos colectivos.

El Ejecutivo nacional y el resto de instituciones públicas han envilecido las instituciones laborales, desvirtuado el salario pulverizando el poder adquisitivo, diezmando los sindicatos desmantelando los contratos colectivos y precarizando la seguridad social. Subestiman el mundo laboral sin percatarse de aquella conocida salsa, usada también como canción de protesta difundida en época de dictaduras que dice así: “De cualquier maya sale un ratón, oye de cualquier maya… y échale semilla a la maraca pa’ que suene...”. Es el momento de que en cualquier lugar salte la liebre.

 

*Movimiento Laborista