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Froilán Barrios

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Froilán Barrios

De Tascón a Maduro, un pueblo bajo sospecha

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Desde el año 2003 la recolección de firmas se ha convertido en una experiencia traumática para la población venezolana, ya que pretendiendo ejercer un derecho constitucional de revocar mandatos, o promover iniciativas donde esté involucrado el Estado puede ser letal para mantener su empleo, o el logro de un trámite  ante cualquier dependencia pública, ya que pudiera ser calificado como enemigo de la revolución gobernante y por tanto excluido de los servicios emanados del todopoderoso Estado.

Esa es la vivencia sufrida con la tristemente famosa Lista Tascón, que desde 2004 liquidó la vida laboral de millones de ciudadanos, quienes firmaron o reafirmaron el revocatorio presidencial, al registrarse una base de datos distribuida en todas las dependencias, luego convertida en un filtro de acceso a la administración pública. A tal punto que el mismo Hugo Chávez  la reconociera: “Digo esto porque por allí me han llegado algunas cartas, y de tantos papeles que me llegan, que me hacen pensar que todavía en algunos espacios tienen la lista de Tascón en la mesa para determinar si alguien va a trabajar o no va a trabajar. Entiérrese la lista de Luis Tascón". En realidad nunca fue enterrada al extremo que hasta buhoneros en la Plaza Caracas y en La Hoyada la vendían en CD a precios de oferta.

Lo lamentable del asunto es que se implantó de facto un apartheid donde el sello de “escuálido” segmenta a la sociedad en opositores y oficialistas, reconfirmado luego con el posterior surgimiento de una segunda lista, la del Programa Maisanta, que en realidad tiene como nombre la batalla de Santa Inés, el cual es un completo programa para consultar la base de datos del registro electoral actualizada hasta septiembre 2004. Dicho programa tiene como agregado la información de otras bases de datos como lo son las misiones, además la base de datos de las personas que firmaron a favor y en contra del presidente. En esa ominosa práctica de exclusión se debe agregar a los 23.000 trabajadores petroleros de Pdvsa despedidos en 2003, cuya contratación es prohibida en la industria petrolera.

Ahora bien en 2015 resuenan las alarmas de emisión de una nueva lista con la obligatoria firma de la carta, a ser entregada al presidente Obama en la próxima Cumbre de las Américas en Panamá el 10 y 11 de abril. Esta ejecutoria conmina a la nación entera a apoyarla con 10.000.000 de firmas bajo órdenes expresas del presidente Maduro. En resumen esta Lista Maduro por el contrario permitiría a todo ciudadano que la firme, acceder a los beneficios de la Revolución y a quien no lo haga ser catalogado como enemigo del proceso y despreciado por el pueblo.

La decisión presidencial ha desatado una cacería de brujas en toda la administración pública nacional y territorial, en las Empresas del Estado; con un doble fin desviar el descontento popular por la inflación, el desabastecimiento, la escasez, la inseguridad, el desempleo, bajo la pretensión de convertirnos en un pueblo arrodillado y sometido por un Estado de pensamiento único.