• Caracas (Venezuela)

Froilán Barrios

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Lumpen gobierno, lumpen revolución

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Cuando Carlos Marx escribiera el XVIII Brumario de Luis Bonaparte en 1852 caracterizando la crisis política de Francia, aportó entre diversos conceptos al análisis sociohistórico del Estado la relación establecida por quien ejerce el poder en su interés de controlar la sociedad; destacando en este caso el desempeñado por el lumpemproletariado como sector marginal de la población, manipulado mediante el populismo por el emperador y sus agentes bonapartistas, quienes reunieron a toda la escoria parisina en la Sociedad del 10 de Diciembre, cuyos componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora.

A partir de entonces este lapidario término quedó como definición sociológica, a ser utilizado para destacar la precariedad del desarrollo nacional o social en cualquier latitud mundial. En la batahola intelectual de la década de los setenta del siglo XX, como análisis del proceso de sustitución de importaciones en torno a las teorías de la dependencia, surgió con fuerza de nuevo el concepto, esta vez de la mano de Andre Gunder Frank con la reconocida obra Lumpemburguesía, lumpendesarrollo, según este investigador, la lumpemburguesía es una clase que vive volcada hacia afuera, no actúa en favor de la nación latinoamericana y permite y participa de la explotación externa.

En nuestro caso en pleno siglo XXI los datos sociales, económicos y políticos arrojan la calificación de nuestra realidad nacional, de una lumpenización acelerada de la sociedad venezolana, específicamente promovida como política de Estado para controlar a todos los estratos de la nación, utilizando perversamente los poderes públicos, para arrodillar y confrontar pueblo contra pueblo, discriminar mediante el delito de opinión y negar mediante métodos criminales el acceso a medicinas y alimentación, como son los CLAP, redes de distribución estatal o la persecución a empleados públicos, jóvenes, empresarios, trabajadores que hayan firmado planillas del revocatorio presidencial. En definitiva barriendo el piso con la CRBV.

¿Qué más se puede esperar de quienes hoy son la cúpula gubernamental cuyos únicos textos de lectura eran los raídos manuales de marxismo-leninismo de Georges Politzer, la versión soviética del Manifiesto Comunista, el diario del Che o el Manual del guerrillero urbano de Carlos Marighella, leídos en cualquier rincón urbano y animados por el caballito frenao y las canciones de Alí?

Son los promotores maquiavélicos de este desastre que tenemos hoy como país, donde priva en estos gobernantes la condición de lumpemproletarios, que nunca contribuyeron orgánicamente a participar en el desarrollo de medios de producción y fuerza de trabajo, y por ende en el desarrollo de la riqueza nacional, siendo su cualidad utilizar métodos y prácticas al margen de la legalidad con bandas armadas, promover mediante el resentimiento las taras de la sociedad que les sean posibles, para mantener el poder y cumplir su objetivo mayor de entregar la soberanía nacional a gobiernos extranjeros, en nombre de una revolución depredadora de nuestra nación.