• Caracas (Venezuela)

Froilán Barrios

Al instante

Corte de cuentas

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El 6 de diciembre no será una elección mas del montón que hemos tenido estos 16 años donde ha  ejercido el poder un solo factor político, su contenido y significado marcará la nueva fase histórica que caracterizará la época de cambios que se avecina en nuestro país, y la calidad del liderazgo necesario para afrontar con temple y programa la conducción capaz que reclama Venezuela.

De allí que las cartas no estén echadas como vaticinan los encuestólogos profesionales y el pensamiento fácil de las analogías, ya que la felonía de los actuales gobernantes los une estrechamente a la raza y a la maña de quienes por décadas han manipulado la historia de nuestro continente. La atadura y la identificación de la gestión Maduro con el Castrismo no son la misma del gobierno brasileño, la del kirchnerismo, la de Correa en Ecuador, entre otros, aun cuando todos beban de la fuente del Foro de Sao Paulo; ya que en nuestro caso es tan evidente la postración del régimen que no guarda modal alguno en entregar diariamente nuestra soberanía ante los mandatarios de la Habana.

Por tanto el lance electoral del 6-D pondrá a prueba una vez más la infinita capacidad de triquiñuelas de un régimen agónico y la calidad y postura de una coalición opositora expresada en la MUD, quien no se ha caracterizado en los eventos electorales transcurridos desde 2010 hasta 2013 por mantener una política y un liderazgo consecuente frente a la adversidad, solo ha sido un acuerdo electoral.

Ese día el pueblo venezolano ajustará  cuentas con quienes lo  han condenado desde el poder a la miseria y a la pobreza generalizada, y al mismo tiempo exigirá a la oposición una propuesta sin ambigüedades para la nueva época, que apunte a la reconstrucción nacional y no al macabro juego de reparto de posiciones para mejor negociar con el régimen acusado hoy a nivel internacional de narcoestado.

Desde 2012 el modelo gobernante anda pidiendo pista por el fracaso rotundo de su propuesta de Socialismo del Siglo XXI, su agonía se expresó  en los resultados de las elecciones presidenciales de octubre 2012 y abril 2013, y su permanencia en el poder ha sido gracias a una oposición como dijera un reconocido político sureño, que no ha logrado presentar un rostro reconocido, carece de un programa factible y de canciones que cantar.

A este régimen en picada cuya única  capacidad  ha sido  prolongar su crisis terminal, al ritmo de dakazos, de anuncios de guerra económicas, conspiraciones y de interminables periplos implorando a la OPEP un barril de precios justos, se le acabó el tiempo ante un pueblo que no le cree, ni con aumentos de salarios, ni con anuncios de pensiones, ante el hastío de una población que sufre la precarización de la vida diaria, ante la devastadora inflación.

El desafío para toda la oposición venezolana a partir de un acuerdo nacional, reunir los partidos, universidades, empresarios, juventud, sindicatos con el guáramo e inteligencia necesaria, de convocar a todo el país a esta nueva fase de reconstrucción de nuestros valores ciudadanos, de una economía factible y de nuestra democracia.