• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

Al instante

La terrible amenaza del 6 de diciembre

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Las elecciones parlamentarias se han convertido en un rompecabezas para Maduro. La empinada cuesta cada vez se le hace más difícil de remontar. Los números no le cuadran, por eso tiene que apelar a los expedientes más deleznables para emparejar lo que parece una derrota anunciada. De allí las manipulaciones poblacionales de los circuitos a los efectos de debilitar aquellos favorables a la oposición, las intervenciones –por parte del TSJ- de las directivas de Copei y el MIN para pescar en río revuelto, las inconstitucionales inhabilitaciones de la Contraloría General, el estímulo a “terceras vías”, el reciclaje de diputados que desde hace tiempo brincaron la talanquera, como Ricardo Sanchez y otros, mostrándolos como si lo hubieran hecho recientemente. Por cierto, ninguno de ellos va en puestos salidores. Eso tiene lógica, si ya una vez traicionaron a quienes los eligieron con el voto, por qué no repetir tan deleznable acto. ¿Quién confiaría en ellos?

Pero, todo lo anterior es parte de un libreto mucho mayor que se irá desarrollando a medida que transcurra la campaña y la popularidad de Maduro siga bajando, como consecuencia de la magnitud estratosférica de la crisis. Estos tipos no son mochos, no tienen escrúpulos y, como dice el dicho, los rusos también juegan. Por ello ratifico que no basta con las encuestas para ganar elecciones. Las organizaciones políticas que hacen vida en la MUD, afortunadamente, saben hacer su trabajo, pero necesitan el envión del voto de la gente. Esta, es una condición indispensable, de nada valdrán lloriqueos y lamentaciones o arrepentimientos posteriores. Además, es menester estar claros de que todas las candidaturas fuera de la Unidad son trompos servidores del régimen, para dividir la votación contestataria que clama por un cambio drástico de rumbo.

La cúpula gobernante hará todo lo que esté a su alcance por mantener sus privilegios y prebendas derivadas del ejercicio de la función pública. Al fin y al cabo ese es su objetivo final. Al diablo las necesidades del pueblo, ya no hay dólares para seguir con el festín del despilfarro. La masa no está para bollos. Es en este entorno que el 6 de diciembre se convierte, por la fuerza de la realidad, en una fecha fatídica para los actuales inquilinos de Miraflores. Eso lo saben bien. Se están jugando a Rosalinda y algo más... Los cuatro meses faltantes resultan una eternidad y, todavía, no todas las cartas están echadas. Uno de los factores por tener en cuenta es la conciencia de que para ellos perder las parlamentarias seria el principio del fin, no del chavismo, como fuerza política, pero sí de quienes se valen de él, en nombre del comandante supremo, para cometer sus tropelías contra Venezuela.

De allí que sea tan importante mantener la hoja de ruta democrática, acompañando el malestar social, para coronar con éxito el 6 de diciembre y lograr la mayoría parlamentaria indispensable para impulsar, desde la Asamblea Nacional, los cambios que la sociedad en su conjunto reclama. El problema no es de chavistas y no chavistas, el problema es de todos los venezolanos que sufren la desidia y la incompetencia de un gobierno que no gobierna, de un entramado construido para beneficiar a la casta civil y militar atornillada.

 

@Freddy_Lepage