• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

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El sacudón

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Maduro, agobiado por la magnitud de la crisis del país, anunció –con bombos y platillos– que, entre el 1° y el 15 de julio, realizaría un “sacudón total” en el gobierno. Por una parte, si de sacudidas se trata, es un reconocimiento al monumental fracaso de su gestión de gobierno. De lo contrario, no haría falta la toma de medidas drásticas. También informó que son necesarias ideas frescas, reconociendo que las actuales no han dado resultado.

Ahora bien, le queda poco menos de una semana para cumplir su premonitoria promesa. Por los momentos, me temo que la meneada de mata se circunscribirá a cambios cosméticos, en más enroques con los mismos personajes de reparto –incluidos miembros de la Fuerza Armada– culpables de la debacle, convertida en tragedia de grandes proporciones. Hasta ha hablado de hacer la “revolución dentro de la revolución”, como si ese término plasmado y desarrollado por el escritor francés Régis Debray en su libro Revolución en la revolución (1967) le sirviera para algo distinto a utilizar frases manidas, repetidas durante muchos años, hasta por el mismo comandante supremo en vida.

Por lo pronto, el “sacudón” ha significado la ratificación de la ministra Carmen Meléndez, luego de una serie de conjeturas en el sentido de que esta pasaría a dirigir el Seniat, y el general Padrino López –también ratificado– ocuparía Ministerio de la Defensa. Pues bien, nada de eso ocurrió. Esto puede tener varias lecturas, entre ellas de que no hubo acuerdo entre los integrantes del Alto Mando sobre quién sería el ministro de la Defensa y prefirieron dejar a una persona que no genere ruido. O, también, de que Diosdado Cabello prefiere a su hermano en los dos altos cargos que ocupa.

Otro detalle importante del presunto “sacudón” es la traída del cubano Orlando Borrego, capitán de muchos de los malabarismos fracasados en la derruida economía de la isla caribeña de los hermanos Castro, quien conjuntamente con el vicepresidente Arreaza y el vicepresidente de Planificación, Meléndez, conforman el triunvirato que dirigirá y supervisará el proceso de revisión del funcionamiento de la frondosa y paquidérmica burocracia roja rojita. Esto, por supuesto, no es nada auspicioso, cuando las ciencias gerenciales y administrativas para un buen gobierno han avanzado tanto. Importar carcamanes de nada sirve, a no sea para empeorar las cosas. Es decir, recomendar una medicina desactualizada a un paciente que está en estado grave es acelerar su final. El remedio es peor que la enfermedad, mientras sigue la materia pendiente de las nuevas políticas fiscales y monetarias.
    
Por lo pronto, la dosis de militarismo aberrante será mayor. La designación del general Noguera Pietri, como enésimo presidente de la CVG –donde los anteriores han fracasado–, es una muestra de ello, y de lo que viene… En fin, creo que será más de lo mismo, “gatopardismo” puro; modificar todo para que todo quede como está. Maduro no tiene músculo ni voluntad política para emprender un verdadero giro que le dé a Venezuela un nuevo rumbo de paz, prosperidad y democracia. Está entrampado con el pasticho económico que se debate entre el capitalismo de Estado y la deriva comunista de la propiedad de los medios de producción, sin el chorro de petrodólares que manejó el finado; mientras tanto, la nación se hunde en un tremedal político, económico y social…