• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

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Freddy Lepage

¿Cuánto más resistirá Maduro?

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Maduro, desde que inició su cuestionado período presidencial, no ha tenido la luna de miel que era costumbre en nuestro país. Ni siquiera las elecciones municipales de diciembre de 2013 le dieron ese respiro; poco duró la celebración. Las protestas estudiantiles, muchas de ellas convertidas en barricadas –apoyadas por un buen sector de la sociedad democrática– en la mayoría de las ciudades del país le amargaron la vida al régimen, precisamente, en el momento en que se creía más fortalecido. Maduro ganó las presidenciales con un muy apretado margen, discutidas, con razones suficientes, por Henrique Capriles, pero luego los resultados de los comicios para alcaldes y concejales le dieron un margen que, de alguna manera, podían echarles tierra a los cuestionamientos condimentados con la negativa del CNE de contar las papeletas para verificar los votos reales, que hasta Unasur avaló en su momento. El resto es historia conocida, dicha solicitud cayó en el vacío producto de la burla descarada a la opinión pública de los chavistas del ente rector electoral.

Sin embargo, las legítimas manifestaciones de los estudiantes, motivadas por razones muy concretas y ciertas, no han cesado gracias, por una parte, a la brutal represión militar desatada –con bandas armadas civiles incluidas– que ha logrado acerar la voluntad y determinación democráticas de los jóvenes, hasta el punto de que Maduro y su grupo se han visto obligados a aceptar, producto también de la presión internacional, a iniciar un proceso de diálogo con la MUD para tratar de bajar la presión interna y externa. Ahora bien, todavía es muy temprano para saber si ese procedimiento cubrirá las expectativas de una sociedad transida de libertades que hoy en día están conculcadas.

Pero, simultáneamente, Maduro enfrenta una grave crisis económica y social que ya se refleja de manera determinante en las encuestas, incluidas aquellas que se manifestaron, por decir lo menos, indulgentes con el oficialismo a la hora de entregar sus resultados. Así vemos cómo todas coinciden –con pequeñas diferencias– sobre el rechazo a las políticas del gobierno en materia de la pronunciada escasez generalizada, no ya solamente de alimentos de la dieta diaria, sino también de productos de toda índole que van desde insumos médicos hasta los de aseo personal. Es decir, que van desde lo sublime a lo que podríamos considerar –dada la gravedad del problema– a lo ridículo. Hoy en día hay carencia de todo en Venezuela, incluyendo, por supuesto, hasta de sentido común a la hora de administrar la cosa pública.

El barco hace agua por todas partes, literalmente la patria se cae a pedazos, ante la arrogancia, prepotencia y estupidez de quienes parecen no darse cuenta del terremoto que se está incubando y que no sabemos cuándo y cómo explotará. El empeoramiento de la situación económica –en uno de los países potencialmente más ricos del mundo– ya se torna insostenible. La falta de divisas para cubrir las necesidades de importación de bienes y servicios es de carácter estructural, hay muy pocas o ninguna capacidad de recuperación en el corto y mediano plazo. La inmensa deuda acumulada con suplidores del extranjero –según cálculos muy serios– supera los 10.000 millones de dólares. Amén de que tenemos la más alta inflación del mundo que convierte los salarios en sal y agua, e incrementa exponencialmente el malestar social. Es decir, el desastre económico, político y social nos sumerge en una espiral sin un final positivo a la vista. Todo indica que los días por venir serán peores, de allí la pregunta que le da la razón al título de esta columna: ¿Cuánto más resistirá Maduro?...