• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

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Freddy Lepage

Sin presos políticos, sin perseguidos, ni exiliados

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Da la impresión de que Maduro no entiende la profundidad de la crisis o, por lo menos, cree que la puede superar con pura retórica encendida y represión; error garrafal que va conducir el país por senderos peores que los actuales. Yo no se si es la receta cubana o un exceso de confianza en el apoyo militar y el control de todas las instituciones que lo lleva a adoptar tal actitud, mientras las penurias del pueblo se agravan exponencialmente.

Últimamente han ocurrido hechos que deberían prender las alarmas para tomar las correcciones necesarias e inevitables; no estoy hablando solamente de la coyuntura económica, sino también de la política nacional e internacional. Por un lado las consecuencias de las medidas aprobadas por el congreso norteamericano contra funcionarios del gobierno venezolano involucrados en violaciones a los derechos humanos durante las protestas iniciadas en febrero de este año, que pueden ser valoradas desde distintivas ópticas dependiendo de la posición política de cada quien. Y, por el otro, la abrupta caída de los precios petroleros que dejan al gobierno desnudo, ante una realidad cada vez más comprometida.

Cuando se inició el “diálogo” entre Maduro y la MUD, con el aval de UNASUR -que designó a un grupo de cancilleres para servir de facilitadores- y del Vaticano, por medio del Nuncio Apostólico, hubo una suerte de distensión que le dio un respiro necesario al gobierno. Pero, luego todo quedó en pamplinadas y largas que no condujeron a nada. Unasur se retiró a la calladita e hizo lo propio el representante de la Santa Sede, que no vieron la voluntad política del régimen para un diálogo real.

Desde entonces la situación se ha agravado, a tal punto, que nadie predice buenos augurios para 2015, excepto los que quieren tapar el sol con un dedo desde sus altos cargos. Lo sensato (palabra desterrada del diccionario del oficialismo) sería que Maduro aprovechara la coyuntura navideña para tomar decisiones políticas que contribuirían a bajar las tensiones y mitigar el malestar social.

Diferentes organismos internacionales encabezados por el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, pasando por un comunicado firmado por los expresidentes Óscar Arias, Fernando Henrique Cardozo y Ricardo Lagos (entre otros) y, más recientemente, la Internacional Socialista, han abogado por la liberación de Leopoldo López, Enzo Scarano, Daniel Ceballos, por considerarlas ilegales y arbitrarias. También han solicitado el cese de la persecución a líderes opositores encabezados por María Corina Machado, cuyo único pecado es expresar sus posiciones disidentes y, por último, pero no menos importante, está el sobreseimiento, sin condiciones, de la causa de muchos exiliados políticos, cuya máxima expresión es Manuel Rosales, quien tuvo la valentía, el coraje y el amor por la democracia venezolana -como recientemente lo expresara, claramente, Chúo Torrealba- de abrir el camino señero, en 2006, a una oposición derrotada, dividida y desactivada, para triunfos posteriores y alcanzar la posición que tiene hoy en día con posibilidades ciertas de ganar las parlamentarias de 2015. Honor a quien honor merece, y valga este reconocimiento a Manuel Rosales en un país que parece tener memoria de paja. Nos volvemos a encontrar, si Dios quiere, en enero de 2015.