• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

Al instante

Las parlamentarias, ¿una válvula de escape?

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La crisis parece no tener fin y el gobierno hace muy poco por tratar de tomar el camino de la recuperación nacional. Esa política escapista de culpar a los demás de su propia torpeza e incompetencia está agotada por sí misma. Por más recursos propagandísticos que utilicen para ocultarla, la realidad les estalla en la cara como una bomba de carnaval llena de agua. La gente no es pendeja y pierde la paciencia. Los problemas se acentúan exponencialmente ante la inercia de la postergación, de allí aquella infeliz frase de Maduro de que “Dios proveerá”; Dios también dijo: “Ayúdate que yo te ayudaré”. En fin, de galimatías en galimatías, se consume la llamada revolución bolivariana convertida en un derruido palabrerío hueco lleno de mentiras.

Los cierto es que la capacidad oficialista de correr la arruga se reduce drásticamente, al punto de que la inacción que es la característica fundamental de quienes tienen las riendas del país y no saben hacer nada distinto a amenazar y reprimir a quienes se atreven a pensar distinto, como si ese fuera un corsé a la medida impuesto por la fuerza a todos los venezolanos, menos a los enchufados que se dan la gran vida dentro de Venezuela y algunos otros, cada vez menos, en el exterior. El aguante de los pueblos tiene un límite y es muy peligroso creer que inagotable. Lo cierto, sin lugar a dudas, es que Maduro está entrampado por donde se le mire, empastelado en su propio mar de contradicciones.

Visto el creciente y sostenido deterioro del país, parece de Perogrullo transitar salidas que apunten a bajar las tensiones políticas y sociales a la olla de presión en que estamos inmersos, tal como lo han planteado gobiernos que no podrían ser tildados de enemigos de la revolución bolivariana. En este sentido apuntan  las exhortaciones ya reiteradas de que el gobierno (ya que lamentablemente Tibisay Lucena es una ficha más del tinglado revolucionario) fije la fecha de las elecciones parlamentarias como parte de un complejo mecanismo que contribuiría a crear un clima propicio para su realización. Así se han manifestado distintas figuras internacionales y gobiernos como el de Brasil, a través de su Cancillería. Hasta el sumiso Samper, secretario general de Unasur, se atrevió, con su acostumbrado lenguaje sibilino, a “sugerir” la fijación de la fecha de marras, porque esa jugarreta de mala factura de la señora Lucena de que serían para el último trimestre de este año (fecha límite que establece la Constitución Nacional), sin precisar el día y el mes, tiene un tufo de burla. La señora Lucena no puede seguir con ese jueguito del gato y el ratón eludiendo así sus responsabilidades constitucionales. No espere el último momento, la situación no va mejorar, los plazos no dan para más. Las colas seguirán, la escasez se acentuará, el malestar crecerá y, a estas alturas, a menos que la oposición se meta un autogol (cosa que no luce posible ya que el trabajo de la MUD, con todos los inconvenientes del caso, consolida la unidad como principal activo político-electoral), la derrota oficialista está marcada con tinta indeleble en el rostro de un gobierno indolente, cada vez más alejado del sentir popular.

 

@Freddy_Lepage