• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

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Freddy Lepage

¿Quién ganó en San Cristóbal y San Diego?

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Las elecciones del domingo pasado arrojan varias lecturas que es necesario analizar. En principio lo que se le viene a la cabeza a todos es resaltar la paliza que recibió el régimen en ambos municipios. Y eso es una realidad inocultable e incontrovertible, los resultados lo indican claramente, Patricia de Ceballos ganó con 73,6% de los votos emitidos y Rosa de Scarano hizo lo propio al alzarse con 87,74% de la votación. Lo que significa un rechazo democrático contundente a la fuerza bruta y la violencia desatada por los militares y pandillas civiles armadas en contra de los estudiantes y la población civil en general de ambas ciudades. 

De un lado, es menester destacar la labor heroica de las esposas de los alcaldes destituidos y encarcelados inconstitucionalmente –solamente por pensar distinto a este régimen, cada día más autoritario y dictatorial, y expresarlo de viva voz– que asumieron con entereza, gallardía, valentía, determinación y un coraje blindado el reto, no exento de obstáculos, de mantener esas poblaciones en manos de la oposición. Vaya mi reconocimiento, respeto, admiración para ellas que resumen lo mejor del gentilicio de la mujer venezolana.

Pero, también, es importante hurgar un poco en qué fue lo que pasó y bajo qué condiciones se sucedieron esos hechos que le dieron un reconocimiento importante a la protesta pacífica de calle. El régimen sabía que no iba a salir bien parado en esos comicios, entonces vale la pena preguntarse ¿por qué hizo lo que hizo?, si tenía las de perder. Veamos: 1.- De alguna manera se mediolava su maltratada imagen internacional, porque se realizaron unos comicios libres con un CNE que actuó imparcialmente, permitiendo que se desarrollaran las campañas sin el aberrante ventajismo electoral y trapisondas de otros procesos. Ahora bien, dichas elecciones no cambiaron en nada la correlación entre las alcaldías en manos del oficialismo y de la oposición. 2.- La oposición salió reconfortada al sacarse, de alguna manera, el clavo caliente de la intolerancia y los atropellos sufridos durante tres largos meses. El voto protesta funcionó, pero Maduro no le dará lectura alguna. La respuesta fue reiterar las amenazas a las recién elegidas, como mensaje a García para el resto de los alcaldes opositores.
Ya lo había hecho con los casos de Ceballos y Scarano, auténticos líderes de sus comunidades, que siguen presos. Alcalde que se resbale ya sabe cuáles serán las consecuencias. Amenaza, que algo queda…

La gente no se asustó y respondió cívicamente acudiendo a las urnas dando una lección de una perseverancia democrática irreductible –venciendo el miedo, las dificultades y las amenazas– a Maduro y su entorno. El costo electoral con sus consecuencias políticas, por supuesto, es asumido por el oficialismo como un control de daños menor, si se compara con mantener encarcelados a Leopoldo López, Ceballos, Scarano y otros. En fin, pareciera que lo ocurrido el pasado domingo se ajusta, a todos los gustos, tanto los del gobierno como a los de la oposición. ¿Todos ganaron, nadie perdió? ¡Ah!, se me olvidaba, la protesta como que no quitó votos, las cifras demuestran lo contrario.

La respuesta popular va más allá de los cálculos políticos tradicionales. Hay un profundo malestar incubado que continúa manifestándose a pesar de los acuerdos que se puedan suceder entre el gobierno y la MUD para continuar con el tan necesario diálogo que, por momentos, parece haber entrado en un estado larvado, sin que se sepa de ningún avance de lado y lado. La señal es de estancamiento, al menos así parece ser en la superficie. Tiempo al tiempo…