• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

Al instante

¿Quién gana y quién pierde?

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Esta es la Venezuela de los acontecimientos en seguidilla. Cuando surge uno de importancia, en menos de lo que canta un gallo aparece otro que tapa o hace pasar a un segundo plano el anterior. La opinión pública se encuentra inmersa en un bombardeo de eventos y noticias, generalmente propalados desde el gobierno, que impiden tener una idea clara de lo que ocurre en el país. Es una dinámica diabólica que mantiene a la sociedad en vilo, en un estado de zozobra, inquietud y desconcierto que hace nugatorio cualquier intento de sobrevivir en paz y tranquilidad. La cúpula gobernante no da tregua.

La “atolondrada” visita de los cancilleres de Unasur, encabezada por su secretario general, Ernesto Samper, no pudo ser más desafortunada; dejó más dudas e incertidumbres que confianza en el papel de verdaderos mediadores para tratar de ayudar a solventar la profunda crisis. Parece que la improvisación y el desespero por sacar la pata del barro a Maduro privan en quienes, por su dilatada trayectoria y experiencia, deberían actuar de manera profesional y coherente, y no como simples gestores al servicio de los intereses que vinieron a representar. Mientras tanto, los problemas se acentúan exponencialmente sin que el gobierno haga nada por solucionarlos. La ecuación planteada es muy sencilla: represión, detención arbitraria de dirigentes opositores y maniobras de distracción para mantener a la gente ocupada y sin chistar haciendo interminables colas para adquirir los escasos productos de primera necesidad que aparecen por muy poco tiempo en marcados y supermercados.

Ahora surgen las sanciones derivadas de las medidas tomadas por Obama en contra de funcionarios del gobierno de Maduro (por violación de los derechos humanos y actos de corrupción) cuyos alcances y resultados finales son todavía difíciles de predecir, como consecuencia de posibles nuevas sanciones. En todo caso habría que analizar su impacto al interior de la Fuerza Armada y en el sistema judicial al servicio de la revolución. Algunos se atreven a predecir que más bien servirán de acicate para aumentar la represión militar y policial contra manifestaciones pacíficas e incrementar la persecución judicial contra líderes opositores (Ley Habilitante para la lucha contra el imperialismo), mientras otros sugieren lo contrario, habida cuenta de las implicaciones personales que dichas acciones traen aparejadas.

Pero, en todo caso, aun cuando esto le sirva a Maduro para levantar su alicaída popularidad, apelando al nacionalismo y a la unidad nacional contra el “agresor extranjero” de cara a las elecciones parlamentarias, las penurias de los venezolanos de a pie seguirán, se acrecentarán a tal punto que hacen que el tiempo inexorablemente juegue contra Maduro. No se puede ni siquiera hacer el ejercicio de predecir cómo estaremos y qué ocurrirá dentro uno o dos meses. Lo que queda para comenzar a cambiar la realidad actual es que la oposición vaya “unida” de verdad, verdad a las elecciones parlamentarias, lo contrario sería imperdonable. No hay otra vía.


@Freddy_Lepage