• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

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Freddy Lepage

¡Qué falta les hace Chávez!

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La crisis nacional crece de manera exponencial sin que el gobierno haga nada para detenerla o paliarla. Las contradicciones en las declaraciones de los altos funcionarios oficialistas y el propio Nicolás Maduro son para coger palco. Este hecho se repite sin cesar en cada uno de los grandes temas que colman la agenda del país, lo que nos lleva a concluir que Maduro y su camarilla parecen estar dando palos de ciegos que tienen cada vez más confundidos a los venezolanos, bien sea opositores o seguidores del comandante eterno. Todo se repite como las vueltas de un tiovivo que nunca se detiene, para siempre llegar al mismo lugar y comenzar de nuevo.

Pareciera que todos están tocados, desconcertados sin saber –al final– qué hacer con el grave trance que se los está engullendo a un paso endemoniado. La principal responsabilidad de lo que acontece recae en quien ejerce la Presidencia de la República, esto es una verdad de Perogrullo. Por ello, los sondeos de opinión (serios) señalan que una mayoría importante de los consultados culpan directamente a Maduro y su gobierno de los problemas económicos que gravitan en la vida diaria de cualquier venezolano, hasta el punto de hacérsela de cuadritos. Ya se acabó la época en que el pueblo exoneraba de toda responsabilidad a Chávez, y se la achacaba a los ministros u otros altos funcionarios, con el cuento de que al comandante lo tenían engañado…

Las idas y venidas de Maduro ya son nuestro pan de cada día, desde el famoso “sacudón”, ofrecido para el 15 de julio pasado, “para pasar a una nueva etapa de construcción (?), con una sacudida de todos los mecanismos de gobierno”, para entrar en una “etapa de eficiencia verdadera”, que terminó el martes pasado en una brisita, en los conocidos enroques, en el reparto de cuotas de poder y en una embrollada y burocrática reestructuración gubernamental, mientras de economía, inseguridad y escasez no dijo ni pío…

El tema de las captahuellas –para “frenar” el contrabando de extracción, acabar con las colas y lograr abastecer al pueblo de los productos básicos que no se encuentran por ninguna parte– sigue su curso. Diosdado Cabello y el propio Maduro han entrado en un mar de contradicciones sobre la aplicación de esta costosísima versión electrónica de las libretas de racionamiento cubanas. Uno declara que son de aplicación obligatoria en todo el país y el otro que solamente se instalarán en los estados fronterizos o, de repente, ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Semejante vesania nunca había sido vista en nuestra tierra, ni siquiera con los gobiernos más incapaces de nuestra historia republicana.

Este estado demencial, mezclado con un tóxico coctel de ineptitud, torpeza e impericia, enriquecido con una alta dosis de arrogancia estólida, hace que Venezuela esté patas arriba, sumida en un torbellino social, cuyo desenlace se puede llevar por el medio todo lo que encuentre, incluyendo a tirios y troyanos. La patria les quedó grande, muy grande… ¡Qué falta les hace Chávez!, para amarrar a sus locos sueltos; como, alguna vez, lo reconoció un enchufado de los grandes.