• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

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Freddy Lepage

El ejército mejor equipado, los anaqueles vacíos y la pobreza

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Inicio esta columna con una cita de Fidel Castro referente a Venezuela que no tiene desperdicio. ¿Es una mamadera de gallo o una actitud de una persona senil que tiene que halagar al régimen, habida cuenta de los múltiples beneficios que desde hace 16 años la dictadura de los hermanos Castro viene disfrutando sin límite alguno? El anciano hegemón señaló textualmente que “Venezuela tiene el ejército mejor equipado de Latinoamérica” (El Nacional, 17/03/2015), lo cual, por decir lo menos, es una exageración, una desmesura. Pero bueno, así están las cosas en nuestro continente que, por momentos, está patas arriba, donde no todo es lo que parece y los juegos de espejos se repiten por doquier.

En lugar de gastar las cada vez más mermadas divisas provenientes de la renta petrolera en la adquisición de armamentos inútiles que, a la hora de las chiquiticas, no sirven de nada (en las guerras modernas las potencias desarrolladas emplean tecnologías tan avanzadas y costosas que son verdaderas máquinas sofisticadas de matar gente), este dinero debe emplearse para abastecernos de alimentos, medicinas y otros productos indispensables para la vida diaria y la construcción de escuelas, hospitales, vialidad, etc. El despliegue militar realizado la semana pasada generó más dudas que certezas en cuanto al apresto de nuestra Fuerza Armada. Somos una nación pequeña, pacífica por naturaleza, vocación y tradición.

Desde que Maduro llegó al poder hemos venido sufriendo un progresivo deterioro exponencial de nuestra calidad de vida que no se soluciona con alardes belicistas y, muchos menos, con “halagos” extranjeros improcedentes. Con tanques, misiles y fusiles no se come. La verdadera guerra que hay que librar es contra la delincuencia que, actuando con patente de corso cobra, día a día, la vida de innumerables ciudadanos, sin distingo de color político o clase social, a menos que se goce de los privilegios de los boliburgueses y funcionarios de alta jerarquía (cuidados por escoltas) que se desplazan en costosas camionetas blindadas. Ya ni los policías ni los guardias nacionales se salvan de la arremetida del hampa para robarle su armamento de reglamento, como lo vemos a diario en las reseñas de la prensa. Somos uno de los países más violentos del mundo.

Ni hablar de la tan necesaria guerra a la corrupción generalizada, causante de la miseria y penuria populares; miles de millones de dólares del erario público se esfuman por arte de birlibirloque para engrosar los bolsillos de funcionarios corruptos, aprovechadores y delincuentes de cuello blanco, que luego depositan en paraísos fiscales de lavado de dinero como ha sido ampliamente reseñado por la prensa internacional.

La verdadera guerra hay que declarársela a la creciente pobreza (que según datos de la Cepal aumentó de 25,4% a 32,1%, solamente entre 2012 y 2013), y según datos estimados de Provea en Venezuela hay actualmente más de 10 millones de pobres. Solamente en alimentos la inflación alcanzó 100%, la cifra más alta de nuestra América. Los salarios se convierten en sal y agua, mientras el gobierno anda pensando en pajaritos preñados. Ya para un venezolano medio se hace cuesta arriba alimentar decentemente a su familia en un escenario inflacionario tan hostil y difícil. También es obligante superar las largas, humillantes e interminables colas para comprar los productos básicos. ¡Ah!… pero tenemos el ejército mejor equipado de Latinoamérica. ¡Vaya, qué perversión e injusticia!

 

@Freddy_Lepage