• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

Al instante

Freddy Lepage

Los demonios de la confrontación y el odio

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El último estudio de coyuntura de septiembre pasado de la firma Datin Corp, indica que, en el supuesto de que se convocaran elecciones presidenciales adelantadas, 46% de los electores votarían por un candidato de oposición y solamente 25% lo haría por uno del chavismo. 62% expresa que la situación actual del país es mala o pésima, mientras 68% de los consultados valora negativamente la gestión de Maduro. Cifras aterradoras que desnudan la caída de popularidad del régimen y de todos sus líderes. No se salva ni el gato…

Ahora bien, ante este dramático cuadro al gobierno no le queda otra que apelar al viejo y manido recurso de subirle el volumen –al costo que sea– a la confrontación entre los venezolanos para atemorizar a los opositores y tratar de cohesionar y levantar el ánimo a los decepcionados seguidores del comandante eterno. Esta estrategia le dio réditos a Chávez en los peores momentos de aceptación popular. Pero Maduro –como se ha repetido hasta la saciedad– no es Chávez, en consecuencia, los mismos métodos no tienen que arrojar similares resultados; sin embargo no les queda otra, los milagros se acabaron.

El estrepitoso fracaso en lo económico, político y social tiene que ser sustituido por algo que, al menos por un tiempo, distraiga la atención de la gente y le haga olvidarse de los oscuros nubarrones que se ciernen sobre el impredecible y difícil panorama nacional. Como dato importante, el Fondo Monetario Internacional (FMI) vaticina para este año una contracción de 3% de la economía, bajón que ya se siente de manera muy fuerte en todos los estratos sociales. Por cierto, el FMI también menciona en su informe que la hiperinflación llegó para quedarse y alcanzará la astronómica y espeluznante cifra de 64,3% para finales de diciembre, la más alta del continente. Venezuela, aun con la riqueza que genera nuestro (?) petróleo, presenta el peor desempeño económico regional.

Entonces, solamente así tiene explicación el tratamiento que el madurismo le ha dado al lamentable y repudiable doble crimen del diputado Robert Serra y de la joven María Herrera. Al poco tiempo de conocerse la infausta noticia, el “diligente” secretario general de Unasur, Ernesto Samper, lanzaba al boleo que el paramilitarismo tendría algo que ver con ese suceso, imputaciones que, por cierto, originaron una fuerte reprimenda de parte de la ministra de relaciones exteriores de Colombia, María Ángela Holguín. Después, Maduro y Cabello y otros dirigentes pesuvistas se encargaron de dar rienda suelta a los demonios acusando directamente, con los epítetos más absurdos, estrafalarios y procaces, a connotados dirigentes de la oposición, para luego –no podía faltar el aderezo cubano– Fidel Castro hacer los propio, inculpando, por supuesto, al imperialismo yanqui –el comodín preferido del viejo dictador–, en un intento de seguir dividiendo al país con la siembra reiterativa del odio y de la polarización. Lo sensato, lo serio, lo responsable, es esperar los resultados que arrojen las pesquisas del Cicpc, antes de emitir opiniones temerarias sobre el particular; mientras tanto la violencia sigue cobrando vidas como si nada... ¡Basta ya!