• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

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Freddy Lepage

¿Se convirtió la unidad en un saco de gatos?

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Las últimas declaraciones de dirigentes –de lado y lado– de la Mesa de la Unidad Democrática han alborotado el avispero opositor más de lo que ya estaba. Las descalificaciones y deslindes que rayan en posiciones que podríamos reconocer –sin pecar de exagerados– como irreconciliables le hacen un gran daño a la alianza opositora. En lo particular, tengo la firme e indeclinable posición de que, por encima de los intereses individuales, grupales o partidistas, está el interés supremo de salvar la enferma democracia venezolana.

Eso creo que no debería tener discusión entre quienes adversamos este régimen, incluyendo a los que detentan posiciones dentro del “establishment” político, que se mueven en su zona de confort, como lo llaman algunos. Lo cierto del caso es que estos últimos “desencuentros” debilitan profundamente a la MUD, en su papel de plataforma plural de discusión democrática de las organizaciones políticas y personalidades que hacen vida dentro de ella. Amén, de que causan desengaño y confusión en la mayoría opositora que tanto ha costado construir durante estos largos 15 años de padecimiento chavista.
Y, también, en aquellos desencantados del chavismo sin Chávez, que no encuentran soluciones a los problemas cotidianos y necesidades más sentidas.

Los sondeos de opinión muestran que el sector intermedio –ese que no está con el oficialismo ni con la oposición– crece de manera proporcional a la baja de popularidad del Maduro y su cúpula militar-civil gobernante, sin que la MUD ni los partidos puedan capitalizar ese descontento creciente y en ebullición. De tal manera que esta situación debe servir de reflexión para quienes pretenden presentarse como una real y posible alternativa de gobierno frente al desastre convertido en tragedia nacional que sufre Venezuela.

Ante estas circunstancias debe imponerse la racionalidad y comprensión de la realidad política. En definitiva, como dijo alguien una vez con mucha agudeza, “la política es el arte de los posible”, lo demás son pasiones, ambiciones, voluntarismos, rencillas, personalismos y diferencias que impiden lograr los objetivos propuestos, sobre todo cuando en el PSUV las diferencias y contradicciones, que se mantenían subterráneas en vida del comandante eterno, afloran y se profundizan. Es decir, en lugar de capitalizar las debilidades del adversario y sacar beneficio de ellas, en la alternativa democrática se actúa de manera similar al chavismo, lo cual demuestra poco manejo político y falta de voluntad de poder.

Es menester hablar con sinceridad y respeto, sin posiciones adelantadas y cartas bajo la manga, como lo ha hecho Enrique Márquez, presidente del partido Un Nuevo Tiempo, al señalar que esa organización reconoce la desunión imperante, al tiempo que resalta que “el país le exige madurez política a la oposición para enfrentar al gobierno” y reclama hacer una oposición frontal, sobre todo cuando se aplica –por cuentagotas– el “paquetazo” económico que ya está afectando fuertemente el bolsillo de los venezolanos, fundamentalmente el de los que menos tienen. También, Márquez no deja de reconocer la necesidad de cambios en la MUD, para hacerla más efectiva y dejar a un lado la diatriba pública, sin antes hacer una discusión profunda y llegar a acuerdos mínimos para construir un camino común.  

Las elecciones de 2015 están a la vuelta de la esquina y todavía el régimen no da muestras de estar dispuesto a formar un CNE equilibrado e imparcial que garantice un proceso limpio. ¡Ah!, se me olvidaba, a propósito del “paquetazo”, el régimen vuelve a habar de diálogo, ¿será otra vez para atenuar sus consecuencias letales ante la opinión pública? Razón tiene Capriles cuando pide la liberación de los presos políticos como condición indispensable para retomar las conversaciones…        

@Freddy_Lepage