• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

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Una dolorosa farsa

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El país está en crisis. Hace agua por todos lados, no da más. La llegada de maduro a Miraflores se ha convertido en tragedia nacional; por más esfuerzos que haga no da pie con bola. Su falta de formación y desconocimiento lo convierten en un personaje que reina pero no gobierna. Y, como consecuencia, la paralización es total en todos los órdenes de la vida nacional. Los problemas se acentúan y no se vislumbran las soluciones por ningún recoveco del entramado bolivariano, transformado en un amasijo de charlatanes vendedores de quimeras, en una quincalla de bisuterías de mala muerte para engañar incautos.

Se puede recordar de aquella cuarteta que decía: “En este mundo traidor/ nada es verdad ni es mentira/ todo es según el color/ del cristal con que se mira”. La nación es un sainete convertido en doloroso drama que afecta la vida de los venezolanos que no medran del régimen madurista. Es una farsa cruel convertida en gustazo solamente cuando se mira con el cristal de los enchufados oficialistas.

Pero, enchufados aparte, la pobreza y la miseria, la corrupción cadivista, la destrucción intencional del país –al fin y al cabo mantenerse en el poder es lo que cuenta–, la creciente dependencia castrocomunista, la mentira como forma de engatusar al  pueblo, el remate de nuestro petróleo a potencias extranjeras, la militarización de la vida cotidiana –con controles cada vez más repugnantes, humillantes y alienantes–, colman la paciencia del venezolano común en el marco de un malestar social que crece sostenidamente. Esto lo saben en Miraflores, por lo que se montan laboratorios para confundir y dividir a la oposición, por las buenas o por las malas. Pero, aunque muchos oposicionistas caigan –por avispados o por pendejos– en la trampa cazabobos, la arrechera de la gente puede llegar a un punto de no retorno, o a una resignación sin remedio. ¿Cuál de las dos prefiere, amigo lector?

La degradación es tal que cualquier badulaque escala altas posiciones en la nueva jerarquía gubernamental, así sea jalando bolas o repitiendo “el Chávez nuestro de cada día”, convertido en adoración oficialista de culto pagano. Vamos cuesta abajo, en caída libre, ante la contemplación indiferente de muchos. Unos pocos, por no importarle el país, mientras hacen dinero fácil con grandes negociados, mientras merman nuestras divisas; y, otros –la mayoría– indolentes o resignados, obligados a hacer largas colas para obtener lo poco que queda de cualquier producto o medicina; y así, a duras penas, satisfacer algunas de sus necesidades básicas y sobrevivir en un mar de hienda maloliente.

Como dato curioso, vale la pena señalar que el Gobierno deberá asumir pagos de la deuda externa por 7.132 millones de dólares en el venidero mes de octubre. Por eso, como bien lo han advertido Ricardo Hausmann y Miguel Ángel Santos, esta podría ser la causa del racionamiento de divisas para los proveedores nacionales de productos básicos, de medicinas, implementos médicos, etcétera. O les paga a los “poderosos” tenedores de bonos o importa los bienes necesarios para los venezolanos, pero no puede hacer las dos cosas a la vez…

@Freddy_Lepage