• Caracas (Venezuela)

Freddy Lepage

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Manuel Rosales, el hombre y su circunstancia

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Resulta oportuno escribir sobre Manuel Rosales, líder fundador del partido Un Nuevo Tiempo, en la ocasión de la difícil circunstancia que vive el país; no solamente de cara a las elecciones parlamentarias, sino también por los recientes acontecimientos acaecidos en torno a su caso que, por la dinámica diabólica de la cambiante realidad venezolana, quizás, no se le ha prestado la debida atención. Recordemos también que, desgraciadamente, este es un país con memoria de paja. Los hechos ocurren y prontamente son opacados por otros. La gente olvida rápido. Pero así como el caso de Rosales y otros exiliados políticos, también estamos obligados a recordar a Leopoldo López, Antonio Ledezma, Daniel Ceballos y los 75 presos de conciencia, injustamente encarcelados por el simple delito de opinar diferente.

El giro que ha tomado el caso de Manuel Rosales es interesante de destacar. No hacerlo sería una omisión inaceptable. Resulta que, en abril de 2012, el tristemente recordado ex magistrado Eladio Aponte Aponte confesó su participación en la maniobra montada para enjuiciar a Rosales. Según su declaración jurada de ese entonces (ya había roto con la revolución), Aponte confiesa que se le ordenó, en 2008, preparar tal canallada, sin prueba alguna. Por cierto en esa declaración reconoce, paladinamente, “que lo que tenía la Contraloría General resultó en un sinfín de falsedades”. Igualmente, Jesús Pirela, principal denunciante contra Rosales y, a la sazón, dirigente oficialista, se devuelve sobre sus palabras acusatorias, confesando las presiones que recibió de Aponte Aponte. El propio Pirela consignó, en julio de 2015, un documento ante la Fiscalía, en el cual detalló el “fraudulento juicio penal” (Pirela, dixit) contra Manuel Rosales. Subrayó: “Aponte Aponte tendrá que dar la cara.... A mí me consta que él fue uno de los mentores... Ese juicio es falso y debe ser anulado, todo fue una manipulación”. Pues bien, como dicen los abogados, a confesión de parte relevo de pruebas.

Dada esta situación, en el pasado julio, los defensores de Rosales introdujeron ante el Tribunal Décimo Noveno de Control la solicitud de nulidad del juicio. Frente al innegable cuadro de manipulación de la justicia, el presidente de Un Nuevo Tiempo, Enrique Márquez, solicitó a la Fiscalía y a los tribunales, anular todas las actas de investigación del caso, por razones más que obvias. De tal manera que lo justo y lo legal sería la nulidad del proceso.

Aunque Manuel ha permanecido más de seis años fuera del país, esto no ha sido óbice para que esté atento al acontecer nacional y sufriendo en carne propia desde la distancia los desmanes de un régimen que cada vez se aleja más del sentir popular que una vez dijo defender. El exilio es duro, muy duro, ha sido una sinrazón en buena parte de nuestra historia. Pero también ha servido para acrisolar el carácter de los luchadores políticos, para tensar la fibra patriótica. En fin, para forjar el temple de aquellos que desean seguir construyendo patria. La casa grande de la patria que soñó y delineó con su mágica y prolija prosa el poeta del pueblo venezolano Andres Eloy Blanco, víctima también del exilio. Murió lejos de su tierra natal. Inmortalizó su sufrimiento con estas palabras labradas en el bronce de la historia, que de alguna manera cobran vigencia para muchos compatriotas de la diáspora venezolana:

 

“Los cuatro que aquí estamos

nacimos en la pura tierra de Venezuela,

la del signo del éxodo,

la que algo tiene y nadie sabe dónde:

si en la sangre, en la leche o la placenta,

que el hijo vil se le eterniza adentro

y el hijo grande se le muere afuera”.

 

Pronto regreso, Manuel Rosales...

 

@Freddy_Lepage